El Gobierno del Reino Unido ha anunciado una suspensión temporal de los aranceles de importación para más de 100 productos agrícolas y alimentarios. Esta medida de urgencia tiene como objetivo mitigar el impacto de la creciente inflación y el encarecimiento del coste de la vida derivado del conflicto en Oriente Medio y la consecuente inestabilidad en los mercados energéticos y de materias primas.
La exención arancelaria, que entrará en vigor en las próximas semanas, se mantendrá vigente de forma excepcional hasta el 31 de diciembre de 2028. Según las estimaciones del Ejecutivo británico, la iniciativa supondrá un ahorro anual superior a los 150 millones de libras (unos 176 millones de euros), gracias a la reducción de costes en las cadenas de suministro alimentario.
"Quiero que los niños y las familias puedan disfrutar de este verano", señaló la canciller de Hacienda, Rachel Reeves, durante la presentación el paquete de medidas económicas orientadas a aliviar el coste de la vida.
Los alimentos incluidos en la suspensión temporal de aranceles
La medida abarca una selección amplia de alimentos básicos y productos de gran consumo que dependen en gran medida de los mercados exteriores. Entre las categorías de productos que pasarán a tener un arancel cero temporal se incluyen:
- Frutas frescas y procesadas: Cítricos, uvas, melones, melocotones, albaricoques y kiwis.
- Productos de despensa: Pastas alimenticias, cuscús, galletas, chocolates, frutos secos y frutas desecadas.
- Conservas y pescado: Diferentes tipos de conservas de atún y legumbres como las alubias cocidas (baked beans).
- Bebidas: Zumos de frutas.
Aunque la lista completa y detallada de los códigos arancelarios exentos se publicará oficialmente en los próximos días, el impacto logístico ya se percibe a nivel internacional. Por ejemplo, países exportadores clave como Maldivas ya han celebrado la eliminación inmediata de los aranceles sobre el atún, lo que facilitará la entrada de materia prima sostenible al mercado británico.
Presión directa a los supermercados para trasladar el ahorro
El anuncio de esta rebaja arancelaria se produce apenas un día después de que el sector de la distribución británica rechazara una propuesta gubernamental para implantar topes voluntarios de precio sobre una veintena de productos básicos de alimentación. Ante esta negativa, la canciller de Hacienda, Rachel Reeves, ha sido tajante al declarar que espera que los supermercados trasladen este ahorro de costes "íntegramente" a los consumidores finales, instándoles a hacer todo lo posible por contener los precios en los lineales.
Por su parte, el Banco de Inglaterra y distintos analistas del gran consumo habían advertido del riesgo de una nueva escalada de la inflación alimentaria, impulsada por el encarecimiento del transporte marítimo, la energía y las tensiones comerciales derivadas de la situación en Oriente Medio.
Un paquete económico con impacto sobre el sector energético
La reforma de los aranceles agroalimentarios forma parte de un paquete de medidas más amplio, valorado en 18.000 millones de libras a lo largo de seis años, orientado a proteger el poder adquisitivo de los hogares frente al actual contexto económico.
Para las cuentas públicas británicas, la suspensión temporal de estos aranceles supondrá un coste estimado de 40 millones de libras.
Con el objetivo de compensar el impacto presupuestario de estas exenciones y otras medidas de apoyo económico -como la congelación del impuesto a los carburantes o ayudas al transporte de mercancías por carretera-, el Ejecutivo británico prevé aumentar la presión tributaria sobre las grandes compañías energéticas mediante ajustes en el tratamiento fiscal de beneficios obtenidos en el exterior.