Las etiquetas electrónicas han dejado de ser una herramienta limitada a la automatización de precios para convertirse en un elemento estratégico dentro de la gestión del punto de venta. Con esta visión, Unide está desarrollando un proyecto piloto en varios supermercados de su red para evaluar su implantación, especialmente en las secciones de productos frescos, donde la frecuencia de actualización de precios hace que esta tecnología cobre un especial protagonismo.
Así lo explica el director general de la cooperativa, David Navas, en una entrevista concedida a FRS, en la que enmarca esta iniciativa dentro del proceso de transformación digital recogido en el Plan Estratégico Unide 2.0.
Actualmente, el piloto se está desarrollando en alrededor de cinco establecimientos de Madrid y Alicante. En algunos de ellos la implantación se ha limitado a la sección de frescos, mientras que uno de los socios ha decidido extender el sistema a toda la tienda: "Estamos trabajando y haciendo pruebas para ver cuál es la mejor solución", señala Navas.
Una respuesta a la volatilidad de los frescos
Aunque las etiquetas electrónicas permiten automatizar la actualización de cualquier precio del supermercado, su utilidad resulta especialmente evidente en los productos frescos.
Mientras que en la alimentación seca los precios apenas experimentan modificaciones -pueden cambiar una o dos veces al año, al margen de promociones o de los efectos derivados de la inflación-, en categorías como frutas, hortalizas o pescadería las variaciones son mucho más frecuentes: "En los frescos los precios cambian prácticamente cada semana", explica el director general de Unide.
Esta realidad obliga a sustituir continuamente la cartelería en tienda, una tarea que consume tiempo y que puede generar errores cuando coinciden promociones o modificaciones de tarifas. Precisamente ahí “es donde las etiquetas electrónicas aportan una ventaja significativa, al permitir que toda la información se actualice automáticamente desde el sistema central”, subraya Navas.
Más allá de la actualización automática
Sin embargo, el proyecto va más allá de la simple digitalización del precio. Unide está trabajando también en el desarrollo de nuevos formatos visuales que permitan integrar esta tecnología sin perder la imagen tradicional que caracteriza a las secciones de productos frescos.

En concreto, la cooperativa experimenta con etiquetas electrónicas que reproduzcan la estética de las clásicas pizarras utilizadas habitualmente en frutería, carnicería o pescadería, como las que pueden verse ya implementadas, por ejemplo, en la tienda ubicada en Cerro del Castañar, 74 (Madrid). "Estamos haciendo pruebas con distintas soluciones de visibilidad y trabajando incluso con una apariencia tipo pizarra, con el fin de combinar las ventajas operativas de la tecnología con una comunicación comercial más atractiva para el consumidor, manteniendo la identidad visual propia de las secciones de frescos", señala el directivo.
Las pruebas no se limitan exclusivamente a frutas y hortalizas. Unide también ha comenzado a incorporar etiquetas electrónicas en las secciones de carnicería o charcutería.

Según explica Navas, aunque históricamente estos productos registraban menos modificaciones de tarifas que otros frescos, en los últimos años también han experimentado una mayor volatilidad de precios, lo que refuerza el interés por implantar herramientas que faciliten una actualización rápida y precisa de la información comercial.

Digitalización al servicio del socio
La implantación de etiquetas electrónicas forma parte del proceso de transformación digital que la cooperativa está desarrollando dentro de su Plan Estratégico Unide 2.0. Durante el último año, Unide ha renovado la aplicación móvil y la plataforma digital utilizada por los socios para realizar pedidos y gestionar sus establecimientos.
La digitalización continuará durante los próximos ejercicios con la renovación integral del sistema de gestión de los supermercados, incluidos los terminales de punto de venta (TPV), un proyecto con el que la cooperativa pretende automatizar procesos, simplificar la operativa diaria y facilitar la gestión de los establecimientos.
En este contexto, las etiquetas electrónicas representan uno de los proyectos tecnológicos con mayor impacto directo sobre el funcionamiento cotidiano de las tiendas, al reducir tareas manuales, minimizar errores y mejorar la eficiencia operativa, especialmente en aquellas secciones donde la actualización constante de los precios forma parte de la actividad diaria.