Fabricantes | El otro boicot: contra marcas catalanas que movieron la sede

Consumidores catalanes independentistas han vetado en su cesta de la compra productos de empresas que salieron de Cataluña.

Interior de un supermercado de Bon Preu Interior de un supermercado de Bon Preu
Interior de un supermercado de Bon Preu

Se ha hablado mucho en las últimas semanas del boicot existente en España contra productos catalanes provocado por el desafío independentista, pero poco se ha escrito sobre otro tipo de veto que se está produciendo en la misma Cataluña: el que afecta a productos de empresas que han trasladado su sede social de la región catalana y que han dejado de ser bien vistas por los consumidores separatistas.

Desde que se celebrara el referéndum del 1 de octubre, unas 2.900 compañías han trasladado su sede, dejando Cataluña e instalándose en otros puntos de España. Dentro de ese número hay empresas del sector del gran consumo, que se han visto obligadas a tomar una "dura decisión" debido a la incertidumbre política y jurídica que se vive en la región catalana, más ante una hipotética salida de España y, sobre todo, de la Unión Europea.

Consultadas por FoodRetail, fuentes de alguna de estas empresas que han recurrido al llamado Catalexit han reconocido que están sufriendo un boicot en la propia Cataluña contra sus productos. "Desde que se supo nuestro traslado, hay productos extranjeros que nos han superado en ventas", afirman.

"Desde que se supo nuestro traslado, hay productos extranjeros que nos han superado en ventas"

En todo caso, hablan de un boicot poco representativo (no quieren dar cifras) que para nada perjudicará al balance de facturación en el conjunto de 2017, pero sí ha sorprendido esta postura de los independentistas, que se han sentido traicionados por las compañías que han salido de Cataluña.

Y un apunte: este boicot se produce sobre todo en supermercados que solo operan en Cataluña, como los de la compañía BonPreu, muy asociada al independentismo.

Las mismas fuentes señalan que estas empresas están preocupadas porque han sufrido dos tipos de boicot: en toda España por ser una empresa catalana y en la propia Cataluña tras el traslado de sede. "Y no tiene sentido, porque un boicot afecta a todo el mundo: a catalanes, extremeños, andaluces, madrileños...", lamentan.

"Un boicot afecta a todo el mundo: a catalanes, extremeños, andaluces, madrileños..."

Desde la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas se entiende que el boicot anticatalán tiene poca fuerza. "Esperamos que el boicot no afecte o sea mínimo. Esperaremos, eso sí, al final de la campaña de Navidad para valorarlo", ha dicho recientemente el director general de Fiab, Mauricio García de Quevedo.

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