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"Frutas y hortalizas: del lineal al hábito saludable", por María Sánchez (Anged)

Artículo de María Sánchez, directora de Alimentación de La Distribución Anged, incluido en exclusiva en el Anuario de Frutas y Hortalizas 2027 de FRS Food Retail & Service.

Publicado: 13/10/2026 ·16:00
Actualizado: 13/10/2026 · 16:00
  • Hay que hacer que comer frutas y hortalizas sea fácil, atractivo, accesible y compatible con los nuevos estilos de vida.

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Cuando hablamos de frutas y hortalizas no solo hablamos de producto fresco y alimentación saludable, hablamos de uno de los grandes activos de la cadena agroalimentaria española. Nuestro país cuenta con un sector hortofrutícola líder, diverso, innovador y profundamente conectado con el territorio. En 2024, el valor de la producción de frutas y hortalizas, incluida la patata, superó los 17.930 millones de euros y representó el 46% de la producción vegetal y el 26% de la producción de la rama agraria, situándose como el sector más importante del conjunto agrario español. Además, nuestro país es el primer productor de la Unión Europea en frutas y hortalizas, con más del 25% de la producción comunitaria.

A pesar de ello, el sector también se enfrenta a retos importantes, como conseguir que estos productos ganen peso en la cesta de la compra y en los hábitos cotidianos de los consumidores. Según los datos del Informe de Consumo Alimentario 2024 recogidos por Fepex, el consumo per cápita de fruta fresca en hogares se situó en 79,38 kilos por persona y año, un 0,9% menos que en 2023; y el de hortalizas frescas, en 49,55 kilos, un 0,7% menos. La tendencia demuestra que no basta con producir bien ni con tener un sector competitivo. Hay que hacer que comer frutas y hortalizas sea fácil, atractivo, accesible y compatible con los nuevos estilos de vida.

Y en este objetivo, las empresas de la distribución juegan un papel esencial. Para ello es importante que no se las perciba únicamente como un canal de venta, la distribución es el punto de encuentro diario entre el campo, la industria, la restauración y millones de consumidores. Cada decisión que se toma en una sección de frutas y verduras –el surtido, el origen, la presentación, la información, el precio, el formato, la ubicación, la promoción o la recomendación– puede ayudar a transformar una intención saludable en un hábito real.

El sector de la gran distribución prescribe, ayudando a encontrar productos de temporada a buen precio; ensaladas listas para consumir; productos ecológicos certificados; o que una fruta con una forma menos perfecta tenga una oportunidad en el lineal si conserva intactos su calidad, su sabor y su valor nutricional.

La Organización Mundial de la Salud aconseja que las personas mayores de 10 años consuman al menos 400 gramos diarios de frutas y verduras, y la Aesan recomienda un mínimo de cinco raciones al día, con al menos tres de hortalizas y dos o tres de frutas. Pero entre la recomendación y el consumo existe una distancia que solo se recorre con disponibilidad, confianza, precio, conveniencia y educación alimentaria. La distribución organizada contribuye precisamente a reducir esa distancia.

En los últimos años, nuestras empresas han reforzado el protagonismo de los frescos como palanca estratégica. Se han renovado espacios, mejorado la exposición, ampliado surtidos de proximidad y de temporada, incorporado referencias ecológicas, desarrollado productos de IV y V gama y multiplicado las acciones de comunicación al consumidor. La sección de frutas y hortalizas es hoy un espacio de salud, de innovación y de diferenciación.

El consumidor necesita confianza, información sencilla, trazabilidad y precios que le permitan incorporar el ecológico a su compra habitual

Mención aparte merece el producto ecológico. España se ha consolidado como primer país europeo en superficie de producción ecológica, con 2.944.941 hectáreas al cierre de 2024, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Esta realidad supone una oportunidad extraordinaria para el sector productor, pero también exige un trabajo intenso en el punto de venta. El consumidor necesita confianza, información sencilla, trazabilidad y precios que le permitan incorporar el ecológico a su compra habitual. La distribución puede ayudar a escalar esta categoría, acercarla a públicos más amplios y colaborar con operadores certificados para que la sostenibilidad no sea un atributo reservado a unos pocos.

Marco normativo que acompañe

Ahora bien, para que las frutas y hortalizas ganen presencia en la cesta no basta con apelar a la salud o a la sostenibilidad. También necesitamos un marco normativo que acompañe, que sea proporcionado y que tenga en cuenta la realidad operativa de los productos frescos. La regulación tiene un papel imprescindible para avanzar en objetivos ambientales, de seguridad alimentaria y de economía circular. Por eso tiene que ser un facilitador, no una carga que genere más costes innecesarios y rigideces.

Un ejemplo claro está en el debate sobre envases y venta a granel. El Real Decreto 1055/2022 establece que los comercios minoristas de alimentación deben presentar a granel las frutas y verduras frescas enteras, con excepciones para lotes de 1,5 kilos o más, variedades protegidas o registradas, indicaciones de calidad diferenciada, agricultura ecológica y productos con riesgo de deterioro o merma cuando se venden a granel.

Además de apelar a la salud o a la sostenibilidad, necesitamos un marco normativo que acompañe.
Además de apelar a la salud o a la sostenibilidad, necesitamos un marco normativo que acompañe.

El objetivo de reducir envases innecesarios es compartido. Pero también debemos recordar que, en determinados productos, el envase no es un simple envoltorio: protege, evita daños, alarga la vida útil, facilita la información al consumidor, mejora la seguridad alimentaria y permite adaptar la compra a hogares cada vez más pequeños. Si una norma reduce envases, pero aumenta mermas, encarece el producto o limita el acceso a determinados formatos, el resultado puede alejarse del objetivo ambiental y social que perseguimos.

Por capilaridad, por conocimiento del consumidor, por capacidad logística y por compromiso con la sostenibilidad, la distribución es un aliado natural del sector hortofrutícola español

Esto es perfectamente extrapolable a cualquier obligación que impacte de forma directa o indirecta en la cadena alimentaria. Las empresas necesitan seguridad jurídica, unidad de mercado y reglas homogéneas. La Ley 1/2025 de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario recoge buenas prácticas que la distribución ya venía impulsando y fija objetivos ambiciosos de reducción del desperdicio para 2030. Desde La Distribución Anged valoramos positivamente ese avance, pero también hemos subrayado la importancia de evitar fragmentaciones autonómicas que generen cargas innecesarias para empresas que operan en todo el territorio nacional.

La reducción del desperdicio es, sin duda, uno de los mayores retos de la categoría hortofrutícola. Las empresas de la distribución llevan años trabajando para prevenir estas pérdidas con herramientas cada vez más precisas: planificación de la demanda, mejora de la cadena de frío, optimización logística, ajuste de pedidos, venta con descuentos de productos próximos a su fecha óptima, donaciones a entidades sociales, colaboración con aplicaciones de aprovechamiento y sensibilización al consumidor. La reducción del desperdicio es una cuestión de eficiencia, de responsabilidad social y de respeto al trabajo de toda la cadena.

Una vez más, la innovación es también aquí un aspecto fundamental que cada vez tiene más presencia. Hay excedentes que pueden tener una segunda vida a través de proyectos de economía circular: frutas maduras transformadas en mermeladas, hortalizas destinadas a cremas o preparados, productos con formas menos atractivas comercializados en campañas específicas, o cestas de aprovechamiento que facilitan al consumidor comprar bien a mejor precio.

Sumar esfuerzos

El futuro de las frutas y hortalizas pasa por sumar esfuerzos. Productores, cooperativas, industria, distribución, Horeca, administraciones y consumidores compartimos un mismo objetivo: que los alimentos frescos, saludables y sostenibles tengan más presencia en nuestra dieta. Para lograrlo, necesitamos colaboración, innovación y una regulación que ayude a crear valor en lugar de añadir barreras.

La distribución está preparada para seguir desempeñando ese papel. Por capilaridad, por conocimiento del consumidor, por capacidad logística y por compromiso con la sostenibilidad, somos un aliado natural del sector hortofrutícola español. Cada tienda, cada lineal y cada interacción con el cliente son una oportunidad para recomendar mejor, reducir el desperdicio, apoyar al productor y promover una alimentación más saludable.

 

María Sánchez

(*) Este artículo está incluido en el Anuario de Frutas y Hortalizas 2027 de FRS Food Retail & Service, una obra exclusiva que ha sido posible gracias al patrocinio de Anecoop, Patatas Meléndez, Nufresco, Orri, Banco Santander y Zespri, y con el apoyo de otras empresas anunciantes. 

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