Los grandes inventos responden, en ocasiones, a necesidades más bien ordinarias. Este es el caso de La Gula del Norte, un sucedáneo económico de la angula elaborado a base de surimi, pasta de pescado blanco de origen japonés, inventada por Álvaro Azpeitia en colaboración con el CSIC ante la escasez de angulas auténticas.
Desde entonces, Angulas Aguinaga, dueña del invento, se ha convertido en un gigante que factura más de 300 millones de euros y ha comenzado a ampliar sus tentáculos a mercados como México y Estados Unidos o al canal Hostelería.
"La marca blanca ha dado alternativas al consumidor y nos obliga a competir", señala Oscar Vicente Hernández, CEO de la compañía, durante su intervención en la jornada Food Revolution organizada por Lantern junto al ICEX. "Tenemos que reinventarnos".
Angulas Aguinaga es, además, proveedor de Mercadona en varias referencias de pescado refrigerado, aunque su proveedor de 'delicias del mar de surimi', el nombre blanco de la gula, es Nueva Pescanova. El fabricante guipuzcoano, por tanto, ha debido confiar su éxito a la innovación ante la competencia de los supermercados.
"No hay categorías maduras, sino managers aburridos"
"Dedicamos un presupuesto ingente a innovación y ciencia: en nuestras seis fábricas tenemos un total de 48 personas dedicadas a innovar. el mercado avanza muy rápido", reseña Hernández.
"No hay categorías maduras, sino managers aburridos. Queremos que la gula sea consumida no sólo en Navidad, sino también en el día a día. También tenemos posiciones en salmón ahumado, que antes se consumía de manera ocasional y ahora mucha gente desayuna", indica el directivo.
La compañía, en la que PAI Partners cuenta una participación mayoritaria, tiene posiciones también en Krissia, su marca de barritas y palitos de cangrejo; y Aguinamar, de mejillones, langostinos y pulpo refrigerado, entre otros. En los últimos tiempos, trabaja en soluciones de conveniencia del estilo "calentar y servir" para mariscos y pescados.
A pesar de la variedad, Hernández se confiesa un "creyente en el foco". "Hemos salido de categorías en las que no éramos competitivos. Al principio es difícil; hay gente que ha dedicado mucho esfuerzo a ello. Pero luego nos ha permitido incrementar la producción de salmón ahumado y recuperar la pérdida en apenas seis meses".
Desde hace tres años, la compañía vasca crece a doble dígito en volumen, con la internacionalización como una de sus prioridades a futuro.
"Hemos entrado en Estados Unidos, que ya representa el 6% de nuestras ventas gracias al pulpo y los mejillones, y hace poco entramos en México. Pero la internacionalización siempre ha sido una de las asignaturas pendientes", reconoce el directivo bilbaíno. "La división internacional pesa un 40%, pero irá a más", anticipa.