Consolidado como pilar de la economía española y potencia internacional, el sector agroalimentario desarrolla su actividad en el marco de un entorno volátil, cambiante y en constante evolución que nos exige una gran flexibilidad, adaptabilidad y resiliencia. En la actualidad, afrontamos una etapa decisiva, en clave disruptiva, marcada por la convergencia de factores como la incertidumbre geopolítica, la crisis climática, las plagas, la escasez de recursos hídricos, la mayor presión regulatoria, la excesiva burocracia, el incremento de costes, la competencia desleal, la sostenibilidad, la digitalización, el relevo generacional o los nuevos patrones de consumo.
La innovación en este contexto se posiciona como un imperativo estratégico, consolidándose como eje de competitividad global y de liderazgo. Lo resumía Steve Jobs en una de sus frases más icónicas: “La innovación distingue a un líder de un seguidor”. Para liderar, el sector debe afianzar su abordaje desde un enfoque transversal, como un proceso continuo que se ha de implementar en todas las áreas de actividad: en sistemas de producción y de calidad, en desarrollo varietal, en seguridad alimentaria, en sostenibilidad, en tecnología, en gestión empresarial, en logística y distribución, en campañas de marketing y comunicación…
La innovación se posiciona como un imperativo estratégico, consolidándose como eje de competitividad global y de liderazgo
Innovación que va de la mano de las áreas de investigación, experimentación y desarrollo, que permiten la transferencia efectiva de conocimiento y su transformación en soluciones reales, generando valor a medio y largo plazo. Una tríada que impulsa nuestra competitividad a escala mundial y que incide directamente en la mejora de la rentabilidad, pilar fundamental para asegurar la supervivencia y el futuro del sector. Referentes en esta área son nuestro Campo de Experiencias en Museros y la Fundación UAL-Anecoop, espacios en los que trabajamos en proyectos que combinan ciencia, tecnología y aplicación en campo para dar respuesta a los problemas actuales de la agricultura.
Una oportunidad estratégica
Desde la innovación, el sector transita, asimismo, hacia un modelo más sostenible en sus tres dimensiones: económica, social y ambiental. Avanzar en sostenibilidad en toda la cadena agroalimentaria no solo responde a una exigencia normativa creciente en Europa y en España, sino que también representa una oportunidad estratégica. Con esta convicción desarrollamos un proyecto pionero: el Observatorio de Sostenibilidad de Anecoop. Una herramienta que permite a nuestras cooperativas y empresas socias medir, evaluar y transformar sus datos en estrategias concretas que impulsan la sostenibilidad y la competitividad de sus actividades, avanzando hacia un modelo más eficiente, responsable y resiliente.

Crece el interés por productos saludables y ajustados a la nueva realidad demográfica: hogares y modelos de familias de menor tamaño.
Innovar como pilar para combatir uno de los desafíos que más nos afecta, nos preocupa y nos ocupa: la crisis climática, que intensifica los riesgos productivos y provoca importantes pérdidas y daños en infraestructuras y explotaciones. Para mitigar su impacto hemos de adoptar nuevas estrategias que nos permitan abordar las vulnerabilidades de nuestro sistema agroalimentario ante esta emergencia: desarrollo de sistemas de producción eficientes y de bajo impacto ambiental, iniciativas para fomentar la lucha biológica en el control de plagas y la conservación de la biodiversidad, apuesta por el cultivo ecológico y de residuo cero, reducción del consumo de agua durante el proceso productivo…
Innovar también para revertir el envejecimiento agrario y la insuficiente incorporación de las nuevas generaciones a un campo que se queda sin manos, haciendo peligrar la seguridad alimentaria, la sostenibilidad ambiental y la cohesión territorial. De nuestro compromiso para abordar este reto estructural ha surgido el Programa Releva, una iniciativa pionera en el ámbito agrario valenciano, que nace con vocación de extrapolarse a otras comunidades. Dirigido a jóvenes agricultores, pretende impulsar el relevo generacional, reforzar la visión empresarial del agricultor y fortalecer el liderazgo cooperativo. Un desafío de máxima urgencia para un sector, vertebrador del medio rural, que ha de ser capaz de atraer y retener el talento de nuevas generaciones para satisfacer las necesidades alimentarias del futuro.
Necesitamos más apoyo de las instituciones nacionales y europeas; incentivos; simplificación burocrática; disminución de la carga fiscal en un sector muy atomizado; mayor control de la competencia desleal de países terceros, y un largo etcétera
Innovar para reforzar nuestra capacidad de adaptación, pero también de anticipación, porque hemos de ser capaces de adelantarnos a la evolución de la demanda para atender los nuevos hábitos de un perfil de consumidor cada vez más informado y exigente. Crece el interés por productos saludables, sostenibles, de proximidad, así como por formatos que se ajustan a la nueva realidad demográfica, con el auge de hogares y modelos de familias de menor tamaño, contribuyendo a reducir el desperdicio. Nuestra adaptabilidad y flexibilidad ante estilos de vida emergentes y diversos es clave para mantener nuestra ventaja competitiva.
Para liderar el mercado global tener un buen producto ya no es suficiente. Es prioritario innovar en comunicación y marketing, afianzando la conexión emocional con el consumidor moderno y desarrollando una narrativa que visibilice y ponga en valor los logros cotidianos de un sector esencial. Nuestra campaña “Raciones de Vida para el Campo” es un claro ejemplo en este sentido.
Un camino compartido
Pero no podemos hacer frente a todos estos desafíos solos. Necesitamos más apoyo de las instituciones nacionales y europeas; incentivos; simplificación burocrática; disminución de la carga fiscal en un sector muy atomizado; mayor control de la competencia desleal de países terceros, y un largo etcétera.
Frente a este contexto complejo y desafiante, destaca el papel fundamental que desempeña el sector de frutas y hortalizas en el sistema agroalimentario español. Los últimos resultados disponibles en el caso específico de Anecoop avalan que trabajamos en la dirección correcta en todas estas áreas de actuación con una gestión eficiente y una producción que se diferencia por su calidad, sabor, gama y calendario, unidos a la excelencia en el servicio gracias a nuestra red comercial internacional, propia y única.
La innovación es la palanca para resolver los retos reales del presente, convertirlos en oportunidades estratégicas y construir soluciones para el futuro
Cerramos la campaña 2024-2025 alcanzando un nuevo máximo histórico de facturación de 986,7 millones de euros, cifra que representa un incremento del 4,39% respecto al ejercicio anterior; mientras que la facturación combinada del Grupo Anecoop se situó en 1.166 millones de euros, un 3,5% más que en la campaña 2023-2024. Un balance en el que el dato más destacable es el que se refiere a la liquidación media al socio por kilo o litro comercializado, que se ha incrementado en un 4,7%; una cifra que pone de manifiesto nuestro compromiso con su rentabilidad, nuestro objetivo prioritario.
El ecosistema agroalimentario en nuestro país ha de producir de forma sostenible, eficiente y rentable. La innovación es la palanca para resolver los retos reales del presente, convertirlos en oportunidades estratégicas y construir soluciones para el futuro. Innovar para liderar un mercado global cada vez más competitivo, retador y exigente.
Joan Mir
(*) Este artículo está incluido en el Anuario de Frutas y Hortalizas 2027 de FRS Food Retail & Service, una obra exclusiva que ha sido posible gracias al patrocinio de Anecoop, Patatas Meléndez, Nufresco, Orri, Banco Santander y Zespri, y con el apoyo de otras empresas anunciantes.
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