El envejecimiento de la población es un "acelerador del consumo", sostiene José Luis García Pueyo, director de Área de Estrategias de Mercado de la San Telmo Business School.
A pesar de los problemas que suscita como sociedad, el envejecimiento supone más gasto per cápita, puesto que las personas mayores ahorran menos y tienen un nivel de renta más alto que el conjunto de la población, una circunstancia que fabricantes y distribuidores deberían aprovechar más, a juicio del experto.
Durante su intervención en el Día de la Distribución, organizado por Anged, García Pueyo defendió que las empresas deben adaptar sus estrategias a una sociedad que envejece y en la que los hogares son cada vez más pequeños. La oportunidad está especialmente en los consumidores de entre 55 y 75 años, que cuentan con patrimonio, ingresos y cultura, pero cuyas necesidades no siempre se tienen en cuenta en el diseño de los productos y la experiencia de compra.
Entre los cambios que deberían abordar los supermercados figuran mejorar la legibilidad de las etiquetas, ofrecer envases más pequeños y adaptar los formatos a consumidores que pueden tener dificultades visuales. "A veces se diseña en un Mac de 40 pulgadas a color, después se imprime en blanco y negro, en tamaño microscópico y se coloca en un supermercado donde el consumidor no ve nada", criticó.
El experto también apuntó a la transformación de la estructura demográfica, marcada por una natalidad de 1,23 hijos por mujer y una mayor presencia de población inmigrante. La caída de la natalidad no significa que hayan desaparecido las oportunidades en este segmento: algunas familias destinan más recursos a sus hijos únicos, lo que favorece propuestas especializadas, como los productos ecológicos.