Lotus Bakeries, la multinacional belga dueña de Biscoff, vive ajena a la crisis que atraviesa la industria alimentaria ante el avance de la marca blanca. La popular galleta caramelizada se ha convertido ya en una de las cinco marcas de galletas más vendidas del mundo y está inflando las ventas de una compañía que crece en promedio el 17% anual desde 2014, con una revalorización bursátil del 590% en la última década.
Su avance fulgurante, que muchos comparan con el de Oreo en los años 90 y 2000, es un buen ejemplo del potencial de crecimiento para los fabricantes que actúan con decisión y de manera focalizada. Lotus Bakeries ha incrementado su penetración en España un 50% en los últimos tres años gracias a "un producto diferente y a un posicionamiento diferente", explica Cugat Bonfill, director de Insights de Algori.
En primer lugar, inició su expansión a través de Mercadona, la cadena con más penetración en nuestro país, donde al inicio posicionó una única referencia, el pack de galletas de 12 unidades. A continuación amplió su número de referencias hasta un máximo de siete, con el foco puesto en llegar a perfiles de consumidores diferentes y complementarios. Hoy llega a más tipos de consumidores que todos sus competidores, desde hogares unipersonales hasta familias numerosas. En 2024, según dato de Algori, obtuvo más de la mitad de su crecimiento de marca fuera de Mercadona.
La compañía ha acelerado además su presencia fuera de Europa con una nueva fábrica en Tailandia para abastecer los mercados asiáticos y acuerdos como el que mantiene con la aerolínea Delta Air Lines en Estados Unidos. En este último mercado fue la marca que más creció el pasado año en las categorías de galletas y cremas para untar.
En 2025 Lotus Bakeries facturó 1.355 millones de euros, un 10% más que el año pasado, en el que ya había crecido un 16%. Biscoff representa el 57% de los ingresos de Lotus (+1% interanual), después de crecer un 13% en el último ejercicio.
El éxito de Lotus ha disparado las acciones de Lotus Bakeries en Bolsa, donde cotizan a unas 46 veces el beneficio esperado, una valoración considerablemente optimista y muy superior a la de la mayoría de fabricantes de alimentación. Analistas del sector consideran que será cada vez más difícil firmar crecimientos de doble dígito en un mercado tan competitivo, pero la trayectoria de Biscoff demuestra que, al menos, no todo está perdido para los fabricantes.