El sector español del aceite de oliva ha avanzado enormemente en las últimas décadas en materias como la calidad del aceite, la imagen o su implantación internacional, pero todavía tiene camino por recorrer. Esta es la tesis de Gonzalo Guillén, director general de Acesur, dueña de marcas como La Española y Coosur, que este verano presentó una oferta de 460 millones de euros por Deoleo, la mayor envasadora del mundo, con la finalidad de conformar un gran campeón español del sector.
Aunque los fondos propietarios de la multinacional no se han pronunciado de manera decisiva, todo a punta a que CVC y Alchemy mantienen conversaciones exclusivas con la italiana Coricelli, cuya oferta de 500 millones es la más jugosa hasta la fecha.
Sin citar explícitamente esta circunstancia, Guillén defendió durante su intervención en la feria Auténtica, celebrada los días 14 y 15 de septiembre en Sevilla, que "España debe ser quien mande en este sector".
"España ha avanzado mucho en calidad, en imagen, en proyección e implantación, pero el aceite de oliva todavía tiene mucho recorrido en el mundo. Hay que invertir y hay que proyectar", subrayó. "Con un poco de unidad y sentido común, este producto español, en el que somos líder, podría llegar lejos".
El miembro de la quinta generación familiar, al que su padre encargó la misión de abrir los mercados internacionales debido a su formación en Estados Unidos, encabeza una empresa que en el último ejercicio facturó 1.106 millones de euros y declaró un beneficio de 7 millones.
Para Antonio Luque, presidente de Dcoop, presente en la misma mesa de debate, este liderazgo español debería traducirse en una mayor renta y participación del agricultor. Dcoop, que también ha pujado por Deoleo, representa a más de 75.000 agricultores y ganaderos de Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y otras regiones, e históricamente se ha posicionado como defensor de la calidad del producto frente al fraude y la adulteración.
"A pesar de mi larga trayectoria, hay dos ilusiones que no he podido cumplir. Una es acabar con el fraude en el aceite de oliva; otra, que los agricultores andaluces y españoles tengan una participación más importante en el comercio mundial de aceite de oliva", precisó el veterano directivo.
Las ambiciones de los aceiteros españoles pasan de manera ineludible por la operación de Deoleo, la de mayor envergadura en el sector desde hace muchos años, pero esta no es su única alternativa para conformar un campeón nacional. "Si os falla otra operación, podéis comprarnos a nosotros", bromeó Antonio Gallego, director general de Migasa, durante la mesa redonda. Migasa cuenta con marcas reconocidas como Ybarra o La Masía y en el ejercicio 2024, último disponible, facturó más de 2.000 millones de euros.