Lidl ha encontrado una ingeniosa manera de estar presente en los hogares durante el recién concluido Mundial al tiempo que incrementa las ventas cruzadas. El discounter comercializó en Polonia durante el último mes un estadio de cartón para servir aperitivos durante los partidos de fútbol por 15,99 zlotys (unos 3,75 euros), con un detalle llamativo: se vende completamente vacío.
La iniciativa transforma un sencillo soporte promocional en una herramienta de venta cruzada. El consumidor que adquiere el "Snack Stadium" necesita llenarlo con patatas fritas, frutos secos, salsas o snacks, que ocupan el lugar de los espectadores, lo que incentiva la compra de varias categorías en una misma visita y eleva el valor de la cesta.
Más allá del accesorio, Lidl comercializa una ocasión de consumo. El producto convierte una reunión para ver un partido en una experiencia preparada en casa y sitúa la marca en el centro del momento de ocio.
Como explica José Martín Vez, embajador de The New Retail Business School y experto del sector: "Hay campañas que reducen el precio para vender más, otras, mucho más inteligentes, consiguen que el cliente compre más productos porque le han dado una buena razón para hacerlo".