El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha presentado el Informe del Desperdicio Alimentario en España 2025, revelando una reducción del 19,2% en el volumen desechado respecto a 2020 (269,18 millones de kilos o litros menos en un lustro).
Pese al avance en concienciación, la radiografía por categorías deja un diagnóstico claro para el retail y la industria CPG: la gestión del fresco y la eficiencia operativa en tienda son los verdaderos eslabones críticos para sostener la tendencia.
El estancamiento del 3,7%: la cesta se planifica mejor, pero alcanza su suelo
En 2025, el desperdicio global se situó en 1.129,91 millones de kg/l, lo que supone un promedio de 24,3 kg/l per cápita (apenas un 0,3% menos que en 2024).
El dato clave para la distribución radica en el ratio de desperdicio sobre compra: de cada 100 kilos o litros adquiridos por las familias, 3,7 kg/l terminan en la basura, una cifra idéntica a la del ejercicio anterior. Aunque la tensión inflacionista ha optimizado la planificación de las compras, este indicador muestra un suelo técnico que solo podrá romperse ajustando la vida útil y la rotación del producto en el punto de venta. Por canales, la brecha es absoluta: los hogares concentran el 97,5% del desperdicio (1.101,8 millones de kg/l), mientras que la restauración y el consumo fuera del hogar representan únicamente el 2,5% restante (28,12 millones de kg/l).
Frutas y verduras: el reto del 46% y la exigencia en packaging
Al analizar los productos sin procesar, las mermas domésticas señalan directamente a la sección de frescos. Las frutas y hortalizas concentran el 46% de todo el desperdicio fresco en los hogares, situándose muy por delante de otras categorías clave como los lácteos (13,4%), las bebidas (6,2%), el pan fresco (4,9%), las carnes (3,8%) y los pescados (2,3%).
En el terreno de las elaboraciones caseras, los mayores descartes corresponden a las legumbres, ensaladas y platos de verduras (31,3%). Para la gran distribución, esta concentración del desecho en el producto perecedero exige acelerar el despliegue de tecnologías de envasado activo y atmósfera modificada para alargar la conservación en casa, además de revisar los formatos y los estándares estéticos en los lineales de fruta.

Presentación de la campaña institucional 'Aquí no se tira nada' de la plataforma 'España Sabe' en la sede del Ministerio.
Campaña "Aquí no se tira nada" previa a Fruit Attraction
En el marco de la presentación, el ministro Luis Planas calificó la Ley de Prevención de Pérdidas y Desperdicio Alimentario de 2025 como una "palanca de cambio" sectorial, instando a no bajar la guardia en los hogares.
Para impulsar la acción del consumidor, el MAPA lanzará en la primera quincena de octubre la campaña "Aquí no se tira nada" (bajo la plataforma "España Sabe"), protagonizada por la actriz Leonor Watling. La acción coincidirá estratégicamente con la celebración de Fruit Attraction en Madrid, reforzando el mensaje en el gran encuentro del sector hortofrutícola.
La respuesta del retail: IA y 'pricing' dinámico
Con las exigencias legales sobre planes de gestión de mermas y donaciones en marcha, la distribución debe acelerar soluciones preventivas en el punto de venta para superar el estancamiento del 3,7%.
Esto implica implantar algoritmos de IA para la previsión de la demanda que ajusten con precisión el stock de perecederos según el tráfico en tienda, desplegar etiquetado electrónico con pricing dinámico para aplicar descuentos automáticos a productos cerca de su fecha de caducidad, y potenciar la valorización en MDD mediante la transformación de excedentes aptos en cremas, zumos o gama IV.
El informe del MAPA evidencia que la concienciación social ha alcanzado un nivel de madurez notable, pero la curva de reducción del desperdicio difícilmente seguirá bajando solo a base de pedagogía doméstica. El objetivo principal para los próximos años se desplaza de la concienciación a la tecnología: la capacidad del retail para combinar analítica predictiva, automatización en tienda y envases de mayor vida útil determinará si España logra romper el techo del 3,7% y consolidar una cadena alimentaria verdaderamente eficiente.