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Retailers

Marcos Herrera (Aldi España): "Nuestros precios bajos dependen de una estructura de costes muy disciplinada que reduce excepciones"

El discounter alemán conjuga surtido corto en alimentación con una propuesta in-and-out de bazar que supone todo un reto logístico.

Publicado: 29/10/2026 ·15:09
Actualizado: 29/10/2026 · 15:09
  • Marcos Herrera, director de Logística y Transporte de Aldi España, durante el congreso de logística de Aecoc.

Ofrecer precios bajos es una cosa. Contar con una estructura de costes que te permita hacerlo y garantice la sostenibilidad del negocio, otra bien distinta. En este sentido, Aldi tiene clara su receta: estandarizar, reducir las excepciones y garantizar la eficiencia en toda la cadena de suministro, eje central de su ventaja competitiva.

Así lo ha explicado Marcos Herrera, director de Logística y Transporte de Aldi España, durante el congreso de Logística de Aecoc celebrado en Madrid, en el que ha abordado un aspecto crucial: cómo compaginar las campañas in-and-out de bazar con el surtido estable de alimentación.

La diferencia entre ambas categorías condiciona toda la operativa. En alimentación, que cuenta un surtido fijo, la principal variable es el espacio: garantizar la disponibilidad, la reposición y la productividad en tienda. En cambio, los artículos de no alimentación responden a una lógica in-and-out: entran durante un periodo limitado y desaparecen después, sin formar parte del surtido habitual. Aldi gestiona más de 6.000 referencias de este tipo al año, cuyas compras pueden decidirse meses antes —incluso con un año de antelación— de conocer la demanda real.

Un surtido móvil

La planificación de estas campañas exige sincronizar cadenas de suministro globales, flujos de transporte y calendarios comerciales. Los productos deben llegar a las tiendas en el momento previsto: si se pierde la ventana de venta, el artículo pierde valor comercial. La compañía coordina estos movimientos a través de una red internacional que incluye más de 60 centros de distribución de Aldi Nord en Europa, cinco centros reguladores para el mercado español y socios logísticos en Asia, América y otras regiones.

"La complejidad no está en mover cajas, sino en sincronizar flujos entre países, departamentos y momentos diferentes", subraya Herrera. Aunque alimentación y bazar comparten muelles, transportes y recursos, sus prioridades son distintas. 

Los artículos no vendidos, una cuestión vital

La gestión de los productos que quedan sin vender es otra piedra angular del modelo. La cuestión, según Herrera, no consiste simplemente en encontrarles espacio de almacenamiento, sino en determinar dónde pueden aportar más valor sin añadir complejidad a la cadena logística.

Para decidir su destino, Aldi evalúa el estado del artículo, su valor comercial y vigencia, la demanda disponible, el espacio en tiendas y plataformas y el tiempo que lleva fuera de su circuito original. La primera opción es siempre redistribuir a establecimientos que todavía tengan demanda y capacidad para venderlo, mediante logística inversa.

Si esa alternativa no funciona, la compañía contempla otros canales, como la venta a mayoristas o la devolución al proveedor. Como último recurso, la liquidación mediante descuentos, una de las menos favorecidas debido a su repercusión sobre los márgenes.

La lógica detrás del modelo es sencilla: establecer jerarquías y reglas claras a la hora de gestionar los flujos de mercancías, de manera que se anticipen excepciones y se evite que se conviertan en incidencias. 

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