Lidl y Aldi se han embarcado en una agresiva bajada de precios en plena escalada inflacionista.
Mientras los demás andan preocupados por el incremento de costes, las dos cadenas de origen alemán han reducido sus precios en España un 0,6% y un 0,3%, respectivamente, en el acumulado anual hasta septiembre, según datos de Worldpanel by Numerator.
Mercadona, que incrementa el precio de su alimentación envasada un 0,2% en el mismo periodo, ha tomado nota después de un arranque de año en el que subió precios mucho más que el resto y lo pagó con una cuota de mercado estancada.
Querer bajar los precios es una cosa; poder hacerlo, otra bien distinta. Alcampo y Carrefour, por ejemplo, ha aplicado una subida del 3,1% y el 1,9%, respectivamente. Su mayor complejidad operativa y, en el caso de Alcampo, su menor tamaño, juegan en contra a la hora de emprender descuentos agresivos que no perjudiquen gravemente la rentabilidad. Más allá se encuentran las subidas de Consum (+1,4%), Eroski (+1,3%) y Dia (+0,9%).
Aunque Lidl ha comenzado a ensanchar su base de beneficio en España gracias a la escala, las dudas acerca de la rentabilidad de Aldi subsisten y es posible que necesite el apoyo de su matriz si quiere seguir ganando cuota a base de ladrillo y precios bajos.
Por su parte, los consumidores siguen incrementando la cuota de marca blanca y de productos de gama más baja como estrategia para contener el gasto.