Lidl España cierra un 2025 histórico que afianza su posición como tercera cadena de nuestro país.
El discounter ha facturado 7.641 millones de euros en el último ejercicio, un 10% más que hace un año, impulsado por la expansión de tiendas y por una propuesta basada en la marca propia y los precios bajos. En un contexto de inflación y dificultades para conservar el poder adquisitivo, su modelo gana terreno rápidamente entre amplias capas de la población.
El beneficio, por su parte, se sitúa en 274 millones de euros, un 20,6% más que el pasado año, lo que representa un 3,6% de las ventas netas, y despeja de un plumazo las dudas acerca de la rentabilidad del modelo. Todo apunta, de hecho, a que está alcanzando la escala y la velocidad necesarias y en pocos años podría adelantar a Carrefour en la segunda posición por cuota de mercado de la distribución española. En la actualidad, ocupa el tercer cajón del podio con un 7,3% de cuota, según Worldpanel by Numerator.
Junto a Aldi, otro discounter alemán, es la cadena que más crece en España, en parte también gracias a su política de expansión. En el último ejercicio invirtió 320 millones de euros a actuaciones en 50 establecimientos, 40 de las cuales fueron aperturas de nueva planta y el resto modificaciones o modernizaciones.
En 2025 la mayor parte de su actividad se concentró en Comunidad de Madrid, Andalucía, Comunidad Valenciana y Cataluña, aunque ha emprendido acciones en 13 comunidades.
A cierre del ejercicio, Lidl contaba en España con 730 tiendas y 14 plataformas logísticas.
Entre los principales hitos del ejercicio destaca la puesta en marcha del nuevo centro logístico de Martorell, que supuso una inversión de 140 millones de euros, la mayor inversión logística realizada por la compañía desde su llegada a España. Actualmente, la nueva plataforma da servicio a más de 130 tiendas y sienta los cimientos para la expansión en curso.