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Climatización eficiente en la logística alimentaria


Publicado: 01/10/2026 ·17:42
Actualizado: 01/10/2026 · 17:42

El sector de la distribución alimentaria en España afronta importantes exigencias operativas y ambientales. Mantener unas condiciones térmicas adecuadas en grandes centros de distribución puede resultar costoso, especialmente durante los meses de verano. Los sistemas convencionales de aire acondicionado pueden implicar un consumo eléctrico elevado, lo que aumenta los gastos de explotación y dificulta los objetivos de reducción de emisiones.

En este contexto, las empresas del sector alimentario buscan soluciones capaces de combinar un buen rendimiento térmico con un menor consumo de energía. Para los responsables de operaciones y mantenimiento, el reto consiste en mantener unas condiciones de trabajo adecuadas sin aumentar innecesariamente el uso de electricidad ni introducir demasiada humedad en espacios sensibles.

Desafíos del control térmico en alimentación

Las temperaturas elevadas pueden afectar tanto a determinados productos como a materiales de embalaje y, además, aumentar el estrés térmico del personal. En grandes almacenes y plantas de procesamiento, controlar el clima interior es por tanto una cuestión tanto operativa como relacionada con el bienestar de los trabajadores.

La humedad también requiere atención. Algunos procesos de producción, almacenamiento y envasado son sensibles a niveles elevados de humedad. Por ello, un sistema de enfriamiento destinado a este tipo de instalaciones debe tener en cuenta no solo la temperatura final, sino también la cantidad de humedad que incorpora al aire.

En áreas donde los productos requieren condiciones específicas de refrigeración, esas necesidades deben evaluarse por separado. La climatización industrial de la nave no sustituye a los sistemas diseñados específicamente para conservar productos a temperaturas controladas.

Cómo funciona el enfriamiento de dos etapas

El principio físico de evaporar agua para enfriar el aire ofrece una alternativa a la refrigeración mecánica tradicional. El enfriamiento evaporativo directo hace pasar aire exterior por paneles humedecidos. Al evaporarse el agua, se extrae calor del aire y su temperatura disminuye.

El inconveniente de los sistemas directos es que también añaden humedad al aire suministrado. Esto puede limitar su idoneidad en espacios donde el control de la humedad es importante.

Los sistemas de dos etapas reducen esa limitación mediante un proceso indirecto y directo. En la primera etapa, el aire exterior se enfría mediante un intercambiador de calor aire-agua sin añadir humedad al flujo de aire. En la segunda, una evaporación directa controlada reduce aún más la temperatura. De esta forma es posible alcanzar temperaturas más bajas aportando hasta un 70 % menos de humedad que con los sistemas evaporativos directos tradicionales.

Menor consumo energético en grandes instalaciones

Fabricantes especializados como Oxycom han desarrollado sistemas industriales de dos etapas destinados a grandes naves de producción y distribución. Según los datos del fabricante, esta tecnología puede consumir hasta un 90 % menos de energía para refrigeración que los sistemas mecánicos convencionales.

Los equipos funcionan con aire exterior fresco y filtrado, lo que permite una renovación continua del aire en los espacios industriales. Además, el proceso evaporativo utiliza agua como refrigerante natural y no depende de refrigerantes químicos para producir el efecto de enfriamiento.

Estas características hacen que la tecnología pueda resultar interesante para empresas que buscan reducir el consumo energético de sus instalaciones y avanzar en sus objetivos de sostenibilidad.

Criterios de implantación en plantas alimentarias

Antes de implantar un sistema de enfriamiento evaporativo en un centro de distribución o una planta de procesamiento, conviene estudiar las condiciones concretas del edificio y de los procesos que se realizan en él.

  • Carga térmica del recinto: es necesario tener en cuenta las fuentes de calor, como maquinaria, hornos, iluminación y radiación solar, para determinar el caudal de aire necesario.
  • Humedad relativa: los requisitos de los productos y procesos ayudan a establecer hasta qué punto puede aumentar la humedad del aire suministrado.
  • Preenfriamiento: los módulos evaporativos también pueden utilizarse para preenfriar el aire antes de que llegue a determinados sistemas mecánicos o unidades de tratamiento de aire, reduciendo así la carga de refrigeración.
  • Calidad del agua: el funcionamiento del sistema requiere controlar el suministro y la calidad del agua de acuerdo con las especificaciones técnicas y de mantenimiento.

Hacia una logística alimentaria con menor consumo energético

Reducir el consumo asociado a la climatización es una de las vías que pueden contribuir a limitar los costes operativos y la huella ambiental de grandes instalaciones alimentarias.

En este tipo de edificios, los sistemas evaporativos de dos etapas ofrecen una diferencia relevante frente al enfriamiento directo convencional: permiten alcanzar temperaturas más bajas y, al mismo tiempo, limitar la cantidad de humedad añadida al aire. Para centros de distribución y plantas donde el calor y la humedad influyen en las condiciones de trabajo o en determinados procesos, ese equilibrio puede ser un factor importante al elegir una solución de climatización.

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