Diageo, la dueña de Johnnie Walker y Smirnoff, ha cerrado el primer trimestre de su ejercicio fiscal con una facturación de 4.931 millones de dólares, un 0,6% más que en el mismo periodo del pasado año.
El grupo de bebidas alcohólicas, que retrocedió un 3% en el último ejercicio, comienza a recoger los frutos de la reestructuración emprendida por Dave Lewis, su CEO desde inicios de 2026.
Lewis, con fama de drástico tras su paso por Tesco, ha dado un giro a la política reciente de premiumización de la multinacional. El directivo ha puesto el acento en rebajar precios en algunas marcas para recuperar consumidores, así como en impulsar categorías de mayor crecimiento como las bebidas listas para consumir, que tienen el potencial de atraer a un público más joven. En relación a esto último, la compañía ha precisado que Smirnoff Ice —botellas o latas premezcladas de vodka con bebida carbonatada de lima o limón— ha crecido un 15% a nivel global.
La reorganización del portfolio, de todos modos, prosigue. En Norteamérica, su principal mercado, Diageo sostiene que las ventas de Guinness evolucionan favorablemente, si bien las marcas de tequila y el whisky Crown Royal todavía retroceden a doble dígito. En el conjunto de la región, las ventas han caído un 3,6% en este trimestre, una mejoría respecto al -6,7% esperado por los analistas.
América Latina y Asia-Pacífico han sido las mejores noticias del trimestre, con avances cercanos al 5%, mientras que Europa, Oriente Medio y África sitúan su crecimiento entre el cero y el 5%.
"Los resultados representan un pequeño paso en la buena dirección, pero seguimos trabajando en hacer nuestra oferta más competitiva", ha comentado Lewis, que espera un ejercicio fiscal plano, con avances modestos —inferiores al 5%— en el beneficio operativo. El máximo ejecutivo ha prometido recortes de miles de puestos de trabajo con la finalidad de ahorrar 1.000 millones de dólares en los próximos tres años.