Una vez frustrada la fusión con Albertsons, la transformación de Kroger sigue su curso. La segunda cadena de supermercados de Estados Unidos prevé eliminar cerca de 6.000 puestos de trabajo, la mayoría en su sede de Cincinnati, y trasladar esas funciones a un centro de servicios compartidos en India con el objetivo de reducir costes y acelerar su transformación tecnológica, según ha desvelado en exclusiva Brittain Ladd, exdirectivo de Amazon y analista del sector.
El plan pasa por concentrar parte de las funciones administrativas y tecnológicas en un Kroger Capability Center (KCC) situado en el mencionado país asiático, donde el coste anual por empleado ronda los 37.500 dólares, un 70% menos que en Estados Unidos, donde el trabajador medio cuesta 125.000 dólares. La compañía prevé obtener de esta forma unos ahorros de 500 millones de dólares al año, con un impacto todavía "modesto" en 2026, pero mucho más significativo entre 2027 y 2028.
La reestructuración forma parte de la estrategia del nuevo consejero delegado, Greg Foran, fichado en febrero con el mandato explícito de recuperar competitividad frente a Walmart después de varios años de retroceso. "Greg Foran está haciendo el trabajo para el que fue contratado: liderar", sostiene Ladd en una publicación de Linkedin, que atribuye la situación actual a las decisiones del anterior equipo gestor, más centrado —afirma— en la recompra de acciones que en modernizar la compañía en aspectos como digitalización y eficiencia operativa.
El ajuste coincidirá además con la integración de Giant Eagle, adquisición valorada en 1.650 millones de dólares cuyo cierre está previsto para 2027, cuando Kroger espera que el nuevo centro de servicios comience a tener un impacto sobre los costes. Según Ladd, el traslado de funciones a India era un proyecto planteado inicialmente en 2019 y relegado después a un cajón a causa del intento de fusión con Albertsons.
Desde que asumiera el mando, Greg Foran ha iniciado una revisión profunda de la estructura y el funcionamiento de la compañía, con propuestas que van desde recortes drásticos de costes hasta el posible lanzamiento de un Ozempic de marca blanca.