La Asociación de Industrias Vitivinícolas Europeas (AIVE) ha advertido de que el sector afronta la nueva campaña con bajas existencias de vino en las bodegas y una previsión de cosecha reducida en buena parte de las principales zonas productoras de España, por lo que ha reclamado un mayor control para garantizar el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria.
La organización, con sede en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), señala que las elevadas temperaturas registradas durante el ciclo vegetativo del viñedo han condicionado el potencial productivo y que las primeras estimaciones apuntan a una vendimia más corta en distintas regiones de España, así como en países como Francia y Alemania.
Ante este escenario, AIVE defiende la necesidad de garantizar un funcionamiento equilibrado del mercado y evitar operaciones comerciales que puedan perjudicar tanto a los viticultores como a las industrias del sector.
La asociación ha pedido a las administraciones públicas que adopten modificaciones normativas y refuercen los mecanismos de control para asegurar que todos los operadores del sector vitivinícola, incluidas las cooperativas, cumplan con los principios establecidos por la Ley de la Cadena Alimentaria.
Según AIVE, en los últimos meses se han detectado operaciones de comercialización realizadas a precios que, a su juicio, se sitúan por debajo de los costes necesarios para obtener y elaborar el producto, una situación que acaba repercutiendo negativamente sobre los viticultores y genera desequilibrios competitivos.
Los estudios manejados por la asociación sitúan actualmente los costes de producción entre 4 y 4,50 euros por grado/hectolitro, una cifra que atribuye al incremento experimentado por conceptos como la energía, los materiales, el personal, los servicios o la carga impositiva.
La organización sostiene que la combinación de una cosecha previsiblemente corta y unas existencias reducidas obliga a actuar con responsabilidad durante la vendimia y en los meses posteriores, para evitar operaciones por debajo de los costes reales y preservar la rentabilidad del conjunto de la cadena vitivinícola.