La futura división alimentaria de Unilever, adquirida por McCormick en una operación de 44.800 millones de dólares (38.300 millones de euros), cotizará en la Bolsa de Londres.
La multinacional estadounidense ha optado por la City como mercado para la cotización secundaria de la nueva empresa conjunta en detrimento de Ámsterdam, si bien la sede internacional permanecerá en Países Bajos, donde cuenta con un centro de investigación alimentaria en Wageningen.
La decisión forma parte de la histórica rivalidad entre Londres y Ámsterdam por atraer los activos de la multinacional angloneerlandesa. En esta ocasión, la capital británica se ha impuesto como plaza bursátil para un negocio que McCormick aspira a convertir en uno de los mayores grupos mundiales de salsas, condimentos y especias, con marcas tan reconocidas como Ducros, Hellmann's o Knorr.
A pesar de todo, la operación no está exenta de riesgos. Según Bloomberg, algunos inversores de Unilever no están conformes con pasar a ser accionistas de una empresa estadounidense que ha contraído una deuda excesiva para cerrar la adquisición. En cambio, el CEO de Unilever, Fernando Ferández, ha defendido el acuerdo como una oportunidad para concentrarse en cuidado personal, hogar y belleza.
Unilever retendrá un 65% del capital de la nueva compañía, además de conservar las principales marcas alimentarias en la India, mientras que McCormick se hará con un 35%.