Las grandes empresas con una elevada demanda energética tienen menos de un año para adaptarse a la nueva regulación europea. La Directiva Europea 2023/1791 obligará a las organizaciones con consumos anuales superiores a 23,6 GWh a implantar y certificar un Sistema de Gestión de la Energía (SGE) conforme a ISO 50001, antes del 11 de octubre de 2027.
La exigencia es especialmente compleja para cadenas que cuentan con cientos o miles de tiendas que adaptar. Mercadona ya ha empezado a hacerlo en su parque comercial, bloques logísticos y oficinas.
En las organizaciones con una estructura multisite, el proceso requiere analizar y homogeneizar grandes volúmenes de datos procedentes de instalaciones con características diferentes. La identificación de los usos significativos de la energía, el establecimiento de indicadores y la definición de oportunidades de mejora obligan a integrar y ordenar la información disponible para convertirla en una herramienta útil para la toma de decisiones.
La coordinación entre áreas es otro aspecto fundamental. La gestión energética afecta a departamentos como mantenimiento, compras, expansión, logística y dirección, por lo que la implantación de la norma exige establecer una metodología común que permita involucrar a las distintas áreas sin generar cargas administrativas innecesarias.
A ello se suma la necesidad de sistematizar procesos. La certificación ISO 50001 no se limita a la medición de los consumos, sino que requiere establecer procedimientos homogéneos de gestión energética. Para las compañías con cientos de establecimientos, extender esta metodología a toda la organización puede suponer cambios en la manera de trabajar y requiere de un proceso de adaptación progresivo, sostiene Creara, empresa de consultoría especializada en gestión energética consultada por FRS.
El caso de Mercadona
El proyecto de Mercadona, que ha llevado a cabo la mencionada consultora, da una idea de la dimensión de la tarea. El Sistema de Gestión de la Energía comprende 1.672 tiendas, seis colmenas, 21 bloques logísticos y dos oficinas centrales en España y Portugal.
Para abordar este volumen de instalaciones, el proyecto desarrollado por Creara parte de tres principios: aprovechar y adaptar las herramientas que la compañía ya utiliza, simplificar el trabajo interno y coordinar a las distintas áreas implicadas para evitar cargas adicionales.
La compañía cuenta además con una plataforma de monitorización y gestión energética implantada en la mayoría de sus centros. Esta herramienta permite utilizar los datos de consumo para establecer las líneas base y los indicadores de desempeño energético requeridos por la ISO 50001, además de facilitar su seguimiento y análisis mediante cuadros de mando.
La disponibilidad de estos sistemas de monitorización resulta especialmente relevante en organizaciones con una elevada dispersión de centros, ya que permite centralizar la información y detectar la evolución del comportamiento energético de las instalaciones.
Mercadona no es la única. Muchas otras cadenas están trabajando para extender estos procedimientos de manera homogénea a su red antes de que venza el plazo regulatorio. Pero la anticipación resulta crucial para evitar que se alarguen los procesos de análisis, implantación y certificación, advierte la consultora.