Raventós Codorníu ha cerrado su ejercicio 2025 con una facturación neta de 193 millones de euros, un 1% más, un avance modesto pero significativo en un contexto general de caída en el consumo de alcohol y malos resultados para las compañías vitivinícolas.
El grupo bodeguero con sede en Sant Sadurní d'Anoia obtuvo un ebitda de 46 millones de euros, un 5% más, al tiempo que se anotó un beneficio neto cercano a los 14 millones de euros, un 14% más. Desde 2019-2020 la compañía ha más que duplicado su ebitda con un avance acumulado del 130%.
Sergio Fuster, CEO de Raventós Codorníu, ha celebrado los resultados como una demostración de la fortaleza del modelo, basado en la "premiunización, la disciplina financiera y la sostenibilida".
Codorníu prevé mantener la senda de crecimiento durante el ejercicio en curso con una evolución positiva que le permita situarse cerca de los 50 millones de ebitda.
El grupo ha precisado que comercializó más de 55 millones de botellas en el último año, que tuvieron por destino más de 63 países. El portfolio de Codorníu está compuesto por un 59% de cava, 39% de vino y un 2% de bebidas sin o con bajo contenido de alcohol.
El 57% de sus ventas corresponden a España, el 41% a mercados internacionales y el 2% al canal digital.
En España la cifra de negocio se ha mantenido estable, tanto en hostelería como en retail. Raventós Codorníu sigue liderando el mercado español de cava tanto en valor como en volumen con una cuota del 29,5%.
En el ámbito internacional destaca el crecimiento de Brasil (+207%) junto con el sólido crecimiento de Bélgica (+10%), Países Bajos (+8%), Suecia (+4%), México (+1%) y Latinoamérica (+15%). Su cuota mundial de cava es del 15,77%, según datos de IWSR.
El canal digital ha crecido un 7%, mientras que el enoturismo avanza un 4% hasta las 139.000 visitas anuales.