Leche Pascual ha presentado este viernes un expediente de regulación de empleo (ERE) para las 80 personas que trabajan en su fábrica de Gurb (Barcelona), cuya adquisición por parte de Casa Tarradellas se anunció en abril, según ha informado la cooperativa de abogados Col·lectiu Ronda.
El inicio del procedimiento llega cerca de un mes antes de la fecha prevista para el cierre definitivo de la planta, fijado para el 31 de julio, cuando Casa Tarradellas asumirá la propiedad para destinar las instalaciones a la producción de mozzarella, ha indicado en un comunicado la cooperativa de abogados.
Leche Pascual ha confirmado en un comunicado el registro del ERE hoy mismo ante la Autoridad Laboral de la Generalitat "tras haber explorado todas las alternativas de continuidad" y con un trabajo desde el inicio para "proteger el empleo y aportar certidumbre".
La empresa ha añadido que se facilitaron ofertas individuales de empleo por parte de Casa Tarradellas que "garantizaban tanto la retribución total como la antigüedad". Sin embargo, los trabajadores han rechazado hasta el momento estas ofertas, "aunque todavía disponen de plazo para aceptarlas", asegura Pascual.
Por otra parte, la empresa ha informado de que hace unas semanas se inició un proceso electoral en el centro que ha resultado en la constitución de un comité de empresa de cinco miembros y una delegada sindical de la Sección Sindical del Sindicat Independent de Treballadors i Treballadores de la Industria Alimentaria (SITIA).
El "respeto a este proceso electoral" ha llevado a la compañía a retrasar el inicio de este expediente, ha añadido Pascual en el comunicado.
Desde hoy mismo se inicia el periodo de negociación y la empresa ha trasladado su "clara voluntad de diálogo" con el objetivo de "asegurar la máxima protección posible de las personas afectadas y de que la transición se desarrolle con todas las garantías".
Una decisión injustificada, según los trabajadores
Los trabajadores representados por el Col·lectiu Ronda consideran que la decisión de iniciar un ERE "no está justificada", dado que "la planta ha logrado en el último ejercicio los mejores resultados de su historia en términos de producción y rendimiento", han señalado en un comunicado.
También lamentan que la empresa haya "pospuesto cualquier negociación hasta pocas semanas antes del cierre" y "haber alimentado, sin ninguna concreción, las expectativas de una posible contratación por parte de Casa Tarradellas".
Estos trabajadores sostienen que la compañía ha decidido "cerrar una fábrica que funciona" para trasladar la producción a otros centros, "especialmente a Burgos".
Ese "cambio de estrategia" se ha ido materializando en los últimos meses con el traslado de la actividad de tratado y envasado de leche destinada a marcas como Lidl y Llet Nostra hacia fábricas en Burgos, que también han sido destinatarias de maquinaria y líneas productivas de la planta catalana, han asegurado.
"Después de casi un año desde que se tomó la decisión de vender la fábrica, Leche Pascual ha esperado hasta ahora para abrir formalmente un proceso de negociación con la plantilla, pese a nuestras peticiones e insistencia", ha señalado el Col·lectiu Ronda.
"La empresa ha intentado evitar durante meses la obligación legal de negociar colectivamente el futuro de la plantilla, mientras avanzaba en el desmantelamiento de la fábrica y dejaba a decenas de familias en una situación de incertidumbre absoluta", han sostenido desde el colectivo de abogados.