Pascual ha llegado a un acuerdo con Casa Tarradellas para la venta de sus instalaciones de Gurb (Barcelona), destinadas a la producción de leche, como parte de sus esfuerzos de reestructuración industrial.
La compañía castellanoleonesa prevé que la leche —actualmente más del 49% de sus ventas— siga perdiendo peso en el conjunto del negocio como consecuencia de la caída de la natalidad y la competencia de la marca blanca, motivo por el cual ha diseñado un plan para convertirse en una "compañía de alimentación integral", en palabras de sus directivos, con mayor peso de sus divisiones de Café, Agua, Internacional o distribución a Horeca.
Parte de estos esfuerzos es la desinversión en instalaciones lácteas, que la compañía sitúa "en un contexto de mayor volatilidad, exigencia de escala y menor capacidad de trasladar costes al consumidor", según ha explicado a este medio. "La concentración de capacidades, la especialización de plantas y la reasignación de activos hacia proyectos con encaje industrial claro", advierte la compañía, "forman parte de un proceso estructural de adaptación del sector, más que de movimientos coyunturales".
Una pelea desigual con la distribución
Pascual ha reconocido asimismo que el traspaso de la planta de Gurb a Casa Tarradellas tiene mucho que ver con la competencia de los supermercados, que cuentan con más poder de negociación y ocupan un espacio cada vez mayor a través de sus marcas propias.
La compañía se enfrenta, en sus palabras, "a una competencia cada vez más horizontal en la cadena: no tanto entre fabricantes y distribuidores, sino entre estos últimos entre sí, en una batalla por precio. En ese escenario, la industria deja de ser un actor autónomo para convertirse en un recurso estratégico dentro de esa guerra comercial, lo que empuja hacia modelos de mayor integración, verticalidad o especialización productiva".
Un traspaso con garantías de empleo
La intención de Casa Tarradellas, proveedor de Mercadona de pizzas refrigeradas y otras referencias, es conservar el empleo, las condiciones y la antigüedad de la plantilla actual con el objetivo de destinar la planta a la producción de mozzarella.
El pasado 11 de mayo, la mayoría de trabajadores de la fábrica secundó una huelga para protestar contra la incertidumbre, que fue desconvocada al día siguiente.