La división de Agua de Nestlé vuelve al centro de la controversia en Francia debido a posibles irregularidades en los procesos de depuración del agua. La noticia, que pone en riesgo la reputación de la multinacional, llega en un momento particularmente delicado para Nestlé, que hace apenas dos meses seleccionó a un grupo de tres fondos de capital riesgo para iniciar la fase decisiva de las negociaciones que deberían conducir a la venta de la división, valorada en 5.000 millones de euros.
La policía y los servicios de la Dirección General de Competencia, Consumo y Represión del Fraude (DGCCRF) han registrado hoy martes varias instalaciones de Nestlé Waters, entre ellas la planta de Perrier en Vergèze (Languedoc-Rosellón) y el laboratorio de análisis de Vittel (Vosgos), en el marco de una investigación judicial por presunto fraude.
La actuación se produce después de la denuncia presentada por la ONG Foodwatch, que acusa a la compañía de haber utilizado tratamientos no autorizados para depurar aguas contaminadas con bacterias y restos de sustancias químicas. La legislación francesa y europea exige que las aguas minerales naturales mantengan su pureza original y limita de forma muy estricta los tratamientos permitidos.
Según informan Le Monde y France Radio, al menos 40 agentes han participado en las inspecciones, centradas no solo en las plantas embotelladoras, sino también en los laboratorios encargados de los controles de calidad y en los centros de investigación y desarrollo. Nestlé ha confirmado a estos medios la existencia de dichas inspecciones y asegura que continúa colaborando "plenamente con las autoridades competentes".
El caso se suma a una larga polémica que ha erosionado la reputación de la división de Aguas de Nestlé. Desde enero de 2024 las autoridades francesas han detectado de manera periódica diversos indicios de irregularidades en la depuración de agua de varias de sus instalaciones, y en abril del mismo año la compañía llegó a paralizar la producción en Vergèze debido a la aparición de bacterias de origen fecal.
En los últimos meses, la compañía ya había admitido el uso de sistemas de filtración incompatibles con la normativa aplicable a las aguas minerales naturales, lo que desató críticas de asociaciones de consumidores y un acalorado debate político en Francia.
La nueva investigación llega, además, en un momento especialmente delicado para Nestlé, que se ha fijado el objetivo de vender sus divisiones de negocio periféricas para concentrarse en un menor número de marcas más rentables y con potencial de crecimiento.
La venta de la división de Agua se anunció por primera vez en noviembre de 2024, pero ha sufrido varios aplazamientos debido a los cambios de cromos en la alta dirección y a los escándalos relacionados con sus instalaciones. Bajo el mando de Philipp Navratil, la multinacional ha recuperado el proyecto de venta, que se encuentra en una fase avanzada y cuenta con tres candidatos: CD&R, KKR y PAI Partners, fondo expropietario de Uvesco en España.