La industria española de alimentación y bebidas cerró 2025 con una facturación de 137.188 millones de euros, el 1,7% más que el pasado año, impulsada por el dinamismo de las exportaciones y por la recuperación —todavía moderada— del consumo de los hogares, según el informe económico anual presentado este miércoles por FIAB, la patronal del sector.
Los mercados internacionales, una vez más el principal motor de crecimiento, se anotaron un avance del 2,9% hasta los 52.564 millones de euros, con un incremento del 4,8% en volumen, lo que supone una contracción del valor por kilo/litro, imputable al abaratamiento de productos como el aceite de oliva.
En cualquier caso, el sector sigue reforzando su presencia exterior, con avances significativos en Alemania (+8,8%), donde las ventas se situaron en 3.150 millones; Portugal (+8,2%), en 6.244 millones; Francia (+3,2%), con 7.695 millones; e Italia (+3,1%), con 6.483 millones.
Estados Unidos, en cambio, retrocede un 9,6% hasta los 3.041 millones debido a "los aranceles y a la inseguridad jurídica" derivada de las medidas de la Administración Trump, según ha precisado Mauricio García de Quevedo, el director general de FIAB. China experimenta, asimismo, una evolución negativa hasta los 1.706 millones (-4,5%) debido a la caída en las exportaciones de porcino y al proteccionismo, al tiempo que Reino Unido se mantiene estable en 2.804 millones (-0,3%).
En cuanto a los productos más exportados, encabezan la lista la carne y los productos cárnicos (12.362 millones), seguido de frutas y hortalizas preparadas y en conserva (6.954 millones), aceite de oliva (4.838 millones), pescados, crustáceos y moluscos (4.767 millones), vino (2.975 millones), productos de cacao, confitería y chocolate (2.964 millones), alimentos lácteos (1.891 millones), productos de panadería y pastas alimenticias (1.655 millones), alimentación animal (1.546 millones), té, infusiones y café elaborados (1.272 millones) y productos de molinería, almidón y fécula y productos amiláceos (1.152 millones).
En conjunto, la industria española de alimentación y bebidas "prácticamente duplica las ventas al exterior en los últimos diez años", ha señalado García de Quevedo, al tiempo que se anota un superávit comercial de 14.805 millones de euros, un 8% inferior a 2024.
El sector se han volcado en la internacionalización desde la crisis de 2008 para compensar el avance de la marca blanca y el estancamiento del consumo de los hogares, lo que le ha permitido encadenar 18 años consecutivos con saldo comercial positivo. El valor añadido bruto (VAB) subió en 2025 un 4,4% hasta los 38.349 millones de euros.
El consumo de los hogares, una ligera recuperación
El consumo de los hogares, por su parte, experimenta una ligera recuperación respecto al pasado año —cuando creció un 0,7% en valor y retrocedió en volumen—, motivada en su mayor parte por el incremento demográfico. Las ventas del mercado interno crecieron en valor hasta los 86.253 millones, con un avance del 0,7% en volumen, condicionado por la pérdida de poder adquisitivo y la caída de la confianza asociada a la incertidumbre geopolítica.
El empleo volvió a crecer y se acerca por primera vez al medio millón de trabajadores —487.300 afiliados—, después de anotarse un incremento del 2,7%. Paralelamente, prosigue el proceso de concentración empresarial, con una reducción en el número de sociedades de 584 unidades hasta 27.312. Las microempresas —entre 1 y 9 asalariados— retroceden en beneficio de estructuras más grandes capaces de operar con más eficiencia, invertir en innovación y diversificar riesgos.
"El sector de alimentos y bebidas vuelve a demostrar su carácter estratégico", ha reivindicado Mauricio García de Quevedo, que ha destacado la capacidad de las empresas para seguir creciendo y generando riqueza en un entorno de "alta volatilidad e incertidumbre". El sector ya representa el 2,5% de la economía y el 21,4% de la industria manufacturera.
En lo que respecta a 2026, el directivo se ha mostrado cauto y reconoce que "es pronto para ver el impacto que tendrá" la crisis de Oriente Medio en las empresas del sector. Sí ha reclamado, no obstante, medidas excepcionales a la administración para contrarrestar el incremento de los costes energéticos, así como una supresión temporal del impuesto a los envases de plástico no reutilizables y ayudas puntuales a los afectados. También se ha referido al absentismo, un "problema estructural" que exige medidas ambiciosas.