PepsiCo ha cerrado el segundo trimestre con una facturación de 24.181 millones de dólares, el 6,4% más, impulsada el incremento de las ventas a superficie comparable (+2,4%), el efecto divisa (+1,8%) y la contribución de las adquisiciones, campo en el que la multinacional ha sido especialmente activa en el último ejercicio.
A pesar de ello, el grupo que dirige Ramon Laguarta ha advertido de una desaceleración mayor de la prevista en Estados Unidos, donde la escalada inflacionaria ha erosionado el consumo.
"La evolución de nuestro negocio en Norteamérica ha sido más débil de lo que esperábamos y ahora prevemos una recuperación más gradual durante el resto del año", reconoce el director financiero de la compañía, Steve Schmitt. El repunte de los carburantes a causa del conflicto en Oriente Medio es una de las principales causas de la modesta evolución del negocio en Estados Unidos, donde las ventas a superficie comparable cayeron un 2%, frente al dinamismo de otras regiones como Asia-Pacífico (+9%), EMEA (+6%) o Latinoamérica (+4%).
La multinacional ha confirmado sus previsiones para el conjunto de 2026 y confía en que las rebajas de precios aplicadas en parte de su gama de aperitivos permitan recuperar volumen de ventas en los próximos meses. Laguarta ha explicado que la compañía está realizando ajustes en su estrategia en función de cada segmento de consumidores, además de reforzar nuevos lanzamientos en productos ricos en fibra y proteína o formatos reducidos para adaptarse a los nuevos hábitos de consumo.
El beneficio operativo ha crecido un 125% hasta los 4.023 millones de euros, con una expansión del margen operativo de 875 puntos básicos.