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España se abre paso como gran reexportador de frutas y hortalizas

Artículo de Paco Borrás, experto del sector hortofrutícola, incluido en exclusiva en el Anuario de Frutas y Hortalizas 2027 de FRS Food Retail & Service.

Publicado: 01/10/2026 ·15:59
Actualizado: 01/10/2026 · 15:59
  • Las reexportaciones de frutas y hortalizas frescas rondan las 600.000 t y un valor cercano a los 1.300 millones de euros.

Exportar es un oficio, porque implica conocer el producto desde sus orígenes en el campo donde se produce, saber recolectarlo y empaquetarlo para que luego puedo llegar a mil, dos mil o diez mil kilómetros de distancia en condiciones de mercado.

Importar es otro oficio, conocer también el producto como el exportador y gestionar algo tan singular como la logística integral. Ritmos de cargas, velocidad de los camiones o, más complicado, las oscilaciones temporales de los barcos y, por añadidura, los ritmos internos de cada puerto y las interrelaciones con los servicios sanitarios de inspección, de forma que los suministros a los clientes finales no sean caóticos.

Y reexportar es otro oficio, ya que incorpora un nuevo operador entre el exportador y el cliente final, que tiene que demostrar que “se gana el jornal” aportando un servicio cuyo costo está justificado y asumido por las dos partes de los extremos de la cadena, el exportador y el receptor final.

El paradigma del oficio reexportador en Europa son los Países Bajos, que ha ido configurando, a lo largo de todo el siglo pasado y el cuarto del actual, una estructura de servicio fundamentalmente a través del puerto de Rotterdam, junto con las estructuras anexas de Warendrecht y Riderkerk, cercanas al puerto.

Le acompaña a distancia Bélgica en sus diferentes puertos, pero es evidente que estos dos países han centrado la parte importante de importaciones de frutas y hortalizas frescas de Europa, realizando una función reexportadora a todos los países europeos y, en especial, a Alemania, Francia, Polonia, Reino Unido o España.

Basta observar la lista de exportaciones de estos dos países, de aquellos productos que no producen, sin olvidar que especialmente los Países Bajos son un gran centro de reexportación durante el invierno de toda clase de hortalizas que no producen ellos mismos en esa época del año.

En el caso de los Países Bajos podemos afirmar que más del 50% del valor total de sus exportaciones son en realidad reexportaciones. Y es evidente la profesionalidad holandesa para haberse convertido en uno de los gestores comerciales más grandes del mundo, con producciones muy diferentes de distintos orígenes de todos los continentes, concentrando la logística tanto de llegada a Europa como de su posterior capilarización a diferentes destinos.

España en este oficio

A lo largo del actual siglo, y sobre todo en la última década, se ha producido en España un incremento de las importaciones mucho más rápido que las exportaciones, que inicialmente se debía a exigencias del mercado doméstico, para mantener abastecidos los lineales de la distribución española durante los doce meses del año, tanto de los supermercados como de las tiendas tradicionales. En ese capítulo, aguacates, mangos, uvas sin semillas, cítricos y últimamente arándanos, entre otros, estaban en la lista.

Sin embargo, de una forma lenta pero estructurada, una serie de clientes finales más allá de los Pirineos han empezado también a confiar la gestión de diferentes productos de ultramar a través de operadores españoles. España no producía algunos de estos productos, como es el caso de las bananas o las piñas. Pero, a medida que se incrementaba el consumo en España, las llegadas marítimas alcanzaron un ritmo que facilitaba el suministro tanto dese los puertos como a través de los especialistas instalados en los grandes Mercas, hasta el punto de que las exportaciones de bananas y piñas ya son una constante todos los meses.

El gran cambio empezó a fraguarse en productos en los que la producción española es relevante. Empezó con los cítricos; en los últimos años del siglo pasado, las importaciones españolas de cítricos estaban entre 70.000 y 80.000 toneladas anuales y eran, fundamentalmente, limones y naranjas del hemisferio sur.

En los últimos años, las importaciones españolas están alrededor de las 300.000 toneladas, también básicamente de naranjas y limones, pero es ya evidente que al menos un tercio de estas importaciones se reexporta sobre todo durante los meses de agosto, septiembre y parte de octubre.

El siguiente cambio llegó de la mano del aguacate. España produce alrededor de 100.000 toneladas, pero exporta más de 173.000 e importa más de 307.000, si observamos las exportaciones e importaciones mensuales que nos muestra la siguiente gráfica.

La producción española comienza a mediados de diciembre y acaba a principios de mayo. Sin embargo, observamos claramente cómo el resto de los meses las exportaciones, que son necesariamente reexportaciones, se mantienen entre 10.000 y 15.000 toneladas mensuales. Evidentemente, porque los clientes europeos finales han confiado plenamente la gestión del producto en los operadores españoles, que les han garantizado un suministro correcto a lo largo de doce meses, combinando la producción española con los complementos necesarios de otros países.

En este caso, las importaciones de Marruecos (39.159 t) y Portugal (14.257 t) complementan el calendario español en su inicio y final, mientras Perú (169.597 t) y Chile (20.918 t) son la base del periodo abril a noviembre.

Con los arándanos, la producción española de Huelva va de enero a junio y se complementa de forma muy similar a los aguacates. Como complemento del calendario español, importamos de Marruecos (43.483 t) que empieza antes y Portugal (3.366 t) casi igual que Huelva. Para completar el resto de los meses, llegan de Perú (8.627 t) y Chile (1.415 t). Y en este caso, las exportaciones españolas no bajan de 2.000 toneladas mensuales.

En el caso de los mangos, la campaña española es de septiembre a noviembre y, durante el resto del año, España sigue reexportando cerca de 5.000 toneladas mensuales que son originales de Brasil (48.390 t) y Perú (19.623 t).

Por poner otro ejemplo muy clarificador, observemos el caso de la uva, en la que España produce 300.000 toneladas, exporta 184.228 toneladas e importa 100.704.

La campaña española va de julio a diciembre, y se complementa con Italia (20.475 t), Marruecos (2.696 t) y Egipto (1.708 t) dentro de los mismos meses. Pero observamos que el resto del año las exportaciones españolas se mantienen sobre 5.000 toneladas mensuales, que son reexportaciones de Perú (34.972 t), Chile (15.555 t) y Sudáfrica (9.202 t), básicamente.

En el caso de los kiwis, España produce solamente unas 25.000 toneladas, siendo uno de los primeros importadores del mundo, con 178.554 toneladas, con una exportación de 39.593 toneladas, que en su mayoría no pueden ser nuestras. Durante el periodo de comercialización del hemisferio norte, de septiembre a marzo, exportamos cerca de 5.000 toneladas mensuales, siendo una parte de ellas las que importamos de Grecia (34.921 t), Italia (26.905 t) y Portugal (20.970 t).

Por lo que se refiere al periodo correspondiente al hemisferio sur, reexportamos alrededor de 3.000 toneladas mensuales, que son, básicamente, de las que importamos de Nueva Zelanda (69.958 t) y algo de Chile (9.124 t).

En volúmenes menos representativos, también se da esta situación con sandías y melones, ya que, mientras que la campaña española de producción va de abril a octubre, se mantiene también un ritmo de exportaciones de noviembre a marzo de 2.000 toneladas mensuales que, evidentemente, son reexportaciones de Brasil al principio, y de Senegal y Marruecos después.

En fruta de hueso, este capítulo no tiene prácticamente importancia ya que las exportaciones de frutas de hueso, fuera de nuestra propia campaña, apenas son de 300 a 500 t mensuales.

Toneladas y valor de las reexportaciones

Si hacemos ahora un resumen del conjunto de exportaciones españolas, pero dentro de ellas aplicamos los criterios que hemos razonado en los casos anteriores, podemos comprobar en el siguiente cuadro la cantidad en toneladas y el valor económico en millones de euros que consideramos que son reexportaciones dentro del grupo de frutas, que es donde podemos encontrar esta diferenciación de forma más nítida.

Aunque también existen reexportaciones en el caso de las hortalizas, es mucho más difícil realizar estimaciones con un buen grado de aproximación, fundamentalmente porque hortalizas España produce prácticamente casi todo el año, combinando diferentes zonas climáticas.

Pero es un hecho que una parte, mayor o menor según el momento, de las hortalizas que importamos de Marruecos se exporta y, en general, correctamente, ya que se indica en la etiqueta que el producto es original del país vecino. Importamos de Marruecos 325.449 toneladas de hortalizas durante al pasado año 2025. Las principales son 109.206 t de pimientos, 87.603 t de tomates, 66.548 t de judías, 18.243 t de pepinos y cerca de 10.000 t de calabacines.

Es muy probable que, según los momentos, entre el 10% y el 20% de estas hortalizas se reexporten, así como también una parte de lo que llega de Portugal. Por tanto, si sumamos las cifras de hortalizas y frutas, podemos estimar que España está reexportando cerca de 600.000 toneladas de frutas y hortalizas frescas, por un valor cercano a los 1.300 millones de euros, lo que representa el 4,5% en volumen y el 6% en valor sobre el total de las exportaciones españolas del año 2025.

Y en este aspecto, más importante que las cifras comentadas, las cuales se añaden a las empresas que normalmente comercializan el correspondiente producto español, es más relevante el posicionamiento que el conjunto de todas estas operaciones supone respecto a los clientes finales que, hace años, nos veían como gestores de la producción española y que, ahora, nos ven como gestores integrales del producto, independientemente del origen de este. En definitiva, desde mi punto de vista, es positivo que España entre en este nuevo oficio de reexportador.

Marruecos, un vecino hortofrutícola con luces y sombras

Ceuta ha agitado las noticias a lo largo de las últimas semanas y es posible que dure algunas más. Como siempre la política acaba penetrando en el comercio hortofrutícola cuando se pasa de las discusiones a los embargos, aranceles o bloqueos de fronteras y en ese momento las frutas y hortalizas por su condición intrínseca lo pueden pasar mal.

De momento, al escribir estas notas, las relaciones comerciales de España con su vecino Marruecos vienen gestionadas por la Unión Europea y parece que la crisis de Ceuta no las afectara. Otra cosa es la defensa de las fronteras de España y, por ende, de la Unión Europea, tema que evidentemente hay que defender a ultranza, porque en ella se basa nuestra posición frente a los bloques geopolíticos mundiales.

España es el segundo importador de frutas y hortalizas de Marruecos después de Francia. En los últimos años, hemos representado el 19% del total de sus exportaciones, el año pasado importamos 533.000 toneladas: tomates, judías, pimientos, cítricos, arándanos, frambuesas y aguacates, entre los productos mas importantes.

Su valor económico alcanzo los 1.244 millones de euros y, mientras una parte fue destinada al consumo doméstico español, otra parte fue usada por los comercializadores españoles para completar sus calendarios de exportación de producto español, o sea, se reexportaron. En estos momentos, durante los primeros seis meses del actual 2026, todo parece indicar que estas cifras se superaran.

Es cierto que nuestras exportaciones a Marruecos son muy pequeñas, apenas 55.000 toneladas lideradas por cebollas, aguacates, kakis, mangos y kiwis, por un valor de 56 millones de euros.

Pero, por otro lado, una parte muy relevante de la mano de obra en el campo y en los almacenes nos la ha proporcionado Marruecos y, en este momento, es bastante imprescindible.

Por lo tanto, observamos que estamos ante un vecino con el que nuestras relaciones son muchas y, en numerosas ocasiones, con contradicciones porque, por un lado, nos interesa gestionar sus productos, pero, por otro lado, su crecimiento nos está haciendo la competencia, en parte porque su mano de obra es mucho mas económica. Pero, si su producción crece, necesitará más mano de obra y su presión migratoria será menor, cuestión que, olvidando el incidente de Ceuta, ya se nota, porque las llegadas en cayucos son de personas con orígenes mas al sur de Marruecos.

En definitiva, nos interesa que Marruecos crezca y absorba más mano de obra, que su nivel de vida suba para que se equilibren sus costos, y si además podemos gestionar una parte de sus producciones con inversiones y acuerdos comerciales leales para los dos partes, podemos salir todos ganando.

Pero respetando la integridad territorial de España y la Unión Europea.

 

Paco Borrás

(*) Este artículo está incluido en el Anuario de Frutas y Hortalizas 2027 de FRS Food Retail & Service, una obra exclusiva que ha sido posible gracias al patrocinio de Anecoop, Patatas Meléndez, Nufresco, Orri, Banco Santander y Zespri, y con el apoyo de otras empresas anunciantes. 

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