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Robots reponedores de supermercado: un futuro no tan lejano

Føtex entrena robots humanoides para automatizar la reposición nocturna y mejorar la eficiencia operativa de sus supermercados.

Publicado: 31/10/2026 ·08:55
Actualizado: 31/10/2026 · 09:41
  • Robot humanoide de HIVE Robots.

La automatización del supermercado está entrando en una nueva fase. Tras años de avances en logística, preparación de pedidos y cajas de autopago, la tecnología empieza a abordar una de las tareas más intensivas en tiempo y esfuerzo dentro de la tienda: la reposición de productos.

El ejemplo llega desde Dinamarca, donde Føtex, cadena perteneciente a Salling Group, está entrenando robots humanoides para colocar mercancía en las estanterías durante el turno de noche. El proyecto, desarrollado junto a la startup danesa HIVE Robots, busca automatizar progresivamente tareas repetitivas y liberar a los empleados para que puedan dedicar más tiempo a actividades de mayor valor añadido.

La iniciativa refleja una tendencia relevante para la distribución alimentaria: la inteligencia artificial y la robótica empiezan a salir de los almacenes para intervenir directamente en el punto de venta.

Una primera cuestión que nos viene a la mente es qué impacto pueden tener sobre la productividad, la disponibilidad del surtido y la rentabilidad de los establecimientos.

Føtex y HIVE Robots: enseñar a las máquinas a reponer

Las pruebas se desarrollan en un supermercado de Føtex en Lyngby, al norte de Copenhague. HIVE Robots desarrolla el software y entrena las máquinas, mientras que el hardware lo fabrica la compañía china Unitree.

El proceso de aprendizaje se apoya inicialmente en operadores humanos que utilizan gafas de realidad virtual y mandos para guiar los movimientos de los robots. Mediante estas demostraciones, los sistemas recopilan datos que permiten entrenar a la inteligencia artificial para reproducir las tareas de forma autónoma.

El objetivo parece sencillo: recoger un producto, desplazarse hasta el lineal y colocarlo en su ubicación. Sin embargo, cualquier profesional de tienda sabe que la reposición implica numerosos matices. Los envases presentan diferentes formas, tamaños y niveles de fragilidad; las estanterías pueden estar parcialmente ocupadas y las referencias deben colocarse en el lugar correcto.

El desafío consiste en conseguir que los robots ejecuten estas operaciones con suficiente velocidad, precisión y autonomía en un entorno comercial real.

La principal ventaja de los modelos humanoides es su capacidad para trabajar en espacios diseñados para las personas, sin necesidad de transformar radicalmente la distribución de la tienda. No obstante, esa compatibilidad física no elimina las dificultades técnicas ni garantiza, por sí sola, una implantación rentable.

La reposición: una oportunidad para mejorar la productividad

Uno de los datos más significativos del proyecto es que Føtex estima que la reposición absorbe entre el 40% y el 50% del tiempo de trabajo del personal de tienda.

Esta proporción ayuda a entender el interés de la distribución por automatizar determinadas tareas. Mantener los lineales abastecidos es esencial para garantizar la disponibilidad del surtido, pero requiere muchas horas de trabajo que también compiten con otras necesidades operativas. Mientras los empleados reponen productos, deben atender consultas, mantener el orden, resolver incidencias y garantizar una experiencia de compra satisfactoria.

En un negocio caracterizado por márgenes ajustados y una elevada presión sobre los costes, liberar parte de ese tiempo puede representar una oportunidad para mejorar la productividad. Sin embargo, automatizar una tarea no implica que las horas de trabajo se reduzcan automáticamente.

El valor real aparecerá si el tiempo liberado permite mejorar la atención al cliente, reducir las roturas de stock, completar antes las tareas pendientes o reforzar la ejecución comercial. Por eso, el rendimiento de estos sistemas debería medirse mediante indicadores como las unidades repuestas por hora, el coste operativo por tarea, la tasa de errores, las intervenciones humanas necesarias y la disponibilidad del producto en el lineal.

La clave es que un robot pueda contribuir a mejorar los resultados del establecimiento de forma consistente.

El turno de noche, el primer paso lógico

La elección de la noche como escenario inicial de trabajo responde a criterios operativos. Con el supermercado cerrado, disminuyen las interferencias y resulta más sencillo organizar las tareas, delimitar las zonas de trabajo y supervisar los resultados.

Además, la reposición nocturna permite preparar la tienda para la apertura, reduciendo potencialmente la carga de trabajo que los empleados deben asumir durante las primeras horas de actividad comercial. No obstante, el éxito dependerá de que los robots completen las tareas correctamente. Una máquina que coloca productos de forma incorrecta, necesita asistencia constante o deja trabajo pendiente puede trasladar el problema al equipo de la mañana en lugar de resolverlo.

HIVE Robots espera que los robots puedan reponer determinados productos de manera autónoma durante la noche a comienzos de 2027. Este calendario constituye un objetivo de la empresa, no una confirmación de que la tecnología esté preparada para implantarse de forma generalizada.

Del lineal a la gestión inteligente de la tienda

El proyecto contempla que los robots puedan identificar huecos en las estanterías, detectar productos mal colocados, retirar cajas de cartón vacías y comprobar fechas de consumo preferente.

Estas funciones apuntan hacia una tienda más conectada, en la que la robótica y la inteligencia artificial trabajen junto a los sistemas de inventario y gestión operativa. Por ejemplo, detectar un hueco en el lineal podría permitir identificar una incidencia de disponibilidad y activar una reposición. Pero para convertir esa observación en una acción eficaz, el sistema debe conocer si hay existencias en la trastienda, si el producto está agotado o si se ha colocado en una ubicación incorrecta.

La tecnología física necesita apoyarse en datos fiables e integraciones con los sistemas de gestión del supermercado. Esta conexión será determinante para que la automatización vaya más allá de reproducir movimientos y contribuya a mejorar la planificación, el control del inventario y la ejecución comercial.

La rentabilidad determinará la expansión

El modelo planteado por HIVE Robots contempla que los supermercados paguen por horas de servicio. Esta fórmula puede reducir la necesidad de realizar una inversión inicial elevada en equipos y trasladar parte de la complejidad tecnológica al proveedor. Sin embargo, el pago por uso no garantiza automáticamente una mejora económica. La comparación debe realizarse entre el coste total del servicio y el coste de la operativa que pretende complementar o sustituir.

Para evaluar la rentabilidad será necesario considerar la velocidad de reposición, el porcentaje de tareas realizadas sin ayuda humana, el mantenimiento, el consumo energético, la disponibilidad técnica y las necesidades de supervisión. También habrá que valorar las diferencias entre establecimientos: la superficie comercial, la rotación de productos, la complejidad del surtido y la configuración de la trastienda pueden influir considerablemente en los resultados.

Es probable que los primeros casos de uso más interesantes sean aquellos con tareas repetitivas, frecuentes y suficientemente previsibles como para justificar la utilización continuada de los equipos. La escalabilidad dependerá, en definitiva, de que el modelo demuestre resultados consistentes y económicamente sostenibles.

¿Complementar a los empleados o sustituir tareas?

Salling Group sostiene que el objetivo de la prueba es apoyar a los trabajadores, no sustituirlos. La compañía también señala las dificultades para contratar personal joven para determinadas tareas de reposición.

La automatización podría ayudar a reducir la dependencia de actividades físicamente exigentes y permitir que los equipos se concentren en funciones que requieren atención, criterio y contacto con el consumidor. Sin embargo, sería prematuro descartar cualquier efecto sobre las necesidades de plantilla. La evolución dependerá de la productividad alcanzada, los costes del servicio y las decisiones organizativas de cada empresa.

Para los responsables de operaciones y recursos humanos, el reto consistirá en anticipar los cambios en los procesos y preparar a los equipos para trabajar con sistemas automatizados. La formación tecnológica y la supervisión de las máquinas podrían adquirir mayor importancia, mientras que la atención al cliente y la ejecución comercial seguirán siendo esenciales. El éxito no debería medirse únicamente por la reducción de horas de trabajo, sino también por la capacidad de mejorar las condiciones operativas y ofrecer un mejor servicio.

Una referencia para la distribución española

Salling Group opera más de 2.100 establecimientos en seis países europeos. Su escala convierte el proyecto en una referencia interesante para analizar cómo podría evolucionar la automatización en las cadenas de supermercados.

El director de operaciones de Føtex, Simon Kudsk, ha señalado que la implantación en toda la red podría llevar hasta cinco años. La visión a largo plazo contempla disponer de uno o dos robots humanoides por tienda.

La experiencia de Føtex demuestra que la robótica humanoide empieza a explorar aplicaciones concretas en el supermercado, pero también evidencia que todavía existen desafíos relacionados con la velocidad, la autonomía y la rentabilidad. El objetivo anunciado para comienzos de 2027 será un primer indicador de la evolución del proyecto. Su posible expansión durante los años siguientes permitirá comprobar si la tecnología puede superar la fase experimental y adaptarse a una red comercial amplia.

Para el retail alimentario, la conclusión es clara: la automatización no afecta únicamente a los centros logísticos. El punto de venta también se está convirtiendo en un espacio de innovación, con implicaciones directas para la productividad, la disponibilidad del surtido y la organización del trabajo. El escenario más plausible a medio plazo no es un supermercado completamente robotizado, sino una combinación de personas, sistemas digitales y máquinas especializadas.

El reto para los distribuidores será determinar dónde aporta valor cada tecnología, cómo integrarla en la operativa diaria y qué resultados puede ofrecer. El éxito de los robots en el supermercado se medirá por su capacidad para contribuir a una tienda más eficiente, rentable y orientada al cliente.

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