La batalla entre Amazon y Walmart entra en una nueva fase en la que el número de tiendas deja de ser el único factor determinante. La verdadera disputa se desplaza hacia la capacidad de construir un modelo de distribución más rápido, eficiente y rentable, capaz de llevar la compra hasta el consumidor con la máxima conveniencia y el menor coste operativo.
Walmart parte de una ventaja evidente: una enorme red de establecimientos que funciona simultáneamente como punto de venta, almacén y plataforma de preparación de pedidos. Amazon, sin embargo, puede intentar competir con una lógica diferente.
Su apuesta pasa por llevar su inventario cada vez más cerca del consumidor y utilizar tecnología y automatización para reducir el coste de preparar y entregar cada pedido.
El supermercado no termina en sus cuatro paredes
Durante años, la localización de las tiendas ha sido uno de los grandes activos de la distribución alimentaria. Ahora esa ventaja empieza a complementarse con otra variable: la distancia entre el consumidor y el producto que quiere recibir.
Amazon está desarrollando una red de instalaciones de proximidad orientadas a acelerar las entregas. El objetivo sería multiplicar este tipo de centros durante los próximos años.
Para el sector alimentario, el mensaje es importante. La batalla por la proximidad no se libra únicamente abriendo tiendas en nuevos barrios, también puede librarse colocando el inventario adecuado, en el lugar adecuado, para atender una demanda digital cada vez más inmediata.
Automatizar para que el online sea rentable
La gran asignatura pendiente del supermercado online sigue siendo la rentabilidad. Preparar manualmente un pedido implica recorrer la tienda, seleccionar productos, gestionar sustituciones y organizar posteriormente el reparto. Cada pedido añade costes que no siempre se compensan con el margen generado.
Amazon está reforzando su relación con tecnologías de almacenamiento y preparación automatizada que pueden permitir aumentar la productividad y reducir el coste operativo.
Walmart tiene casi 4.700 tiendas en EE.UU y una tienda a menos de 16 kilómetros de aproximadamente el 90 % de la población, Amazon no puede superar eso en cuanto a expansión, ni debería intentarlo.
La propuesta de Amazon es pasar de 85 centros de entrega en el mismo día que tiene en la actualidad a más de 1.000 para 2031, con una inversión prevista de 6800 millones de dólares para este año y el que viene. La rapidez en el servicio que quiere prestar Amazon estará cada vez más vinculada a la eficiencia de la operación y a la capacidad de mantener bajo control el coste asociado a cada pedido.
La próxima batalla: la comida preparada
Hay otro movimiento que merece especial atención: la frontera entre comprar alimentos y comprar una solución para comer. La expansión de platos preparados, productos listos para consumir y soluciones que ahorran tiempo está modificando las ocasiones de compra. El consumidor no siempre busca ingredientes; en muchas ocasiones busca resolver una necesidad.
Aquí Amazon puede encontrar una nueva vía de crecimiento, combinando alimentación, logística y conveniencia. El gigante del ecommerce mira más allá de la cesta tradicional y quiere capturar momentos de consumo ofreciendo soluciones completas: desde ingredientes preparados hasta comidas listas para consumir.
La verdadera amenaza esta en el cambio de modelo
Amazon no va a convertirse en el próximo Walmart. Su potencial ventaja está precisamente en competir con reglas diferentes: menos dependencia de la tienda convencional, más inversión en tecnología, mayor densidad logística y una relación digital permanente con el consumidor.
Para los supermercados, esta evolución obliga a revisar dónde está realmente su ventaja competitiva. Tener tiendas sigue siendo fundamental, aunque cada vez será más importante saber qué inventario tienen, dónde está, cómo se prepara, cuánto cuesta entregarlo y qué servicios pueden construir alrededor de esa compra.
La batalla entre Amazon y Walmart no es una batalla entre dos gigantes del retail estadounidense. Es un anticipo de hacia dónde puede avanzar la distribución alimentaria: un modelo en el que tienda, plataforma digital, logística, automatización y servicios de alimentación dejan de funcionar como negocios separados para convertirse en una única experiencia de compra. Es ahí donde se jugará buena parte del futuro de los supermercados.