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Bezoya cumple 50 años y presume de impacto social

Genera un valor de 187 millones de euros y 1.700 empleos, además de ayudar a fijar a la población rural. Sus plantas de Ortigosa del Monte y Tres Casas han ayudado a triplicar su población en las últimas décadas.

FOOD RETAIL & SERVICE

16 de abril 2024 - 17:52

Bezoya lanza un servicio de agua a domicilio para hogares y empresas
Empleado de Bezoya. / Bezoya

Bezoya cumple 50 años como referente del mercado de aguas con un impacto socioeconómico, a lo largo de su cadena de valor, de 187 millones de euros y la generación de 1.700 puestos de trabajo (directos, indirectos e inducidos) en todo el país.

La marca de agua mineral natural de Pascual cuenta con una sólida posición en el mercado desde 2019 gracias a su apuesta por la innovación, con formatos novedosos en todos los canales como el Bag in Box; y la sostenibilidad, todas sus botellas están hechas de otras botellas (100% plástico reciclado).

Además, con motivo del 50 Aniversario, Bezoya ha lanzado una nueva botella de 1,5L, 100% hecha de otras botellas, con un 5% menos de peso y un diseño e imagen más moderno y atractivo; destacando, aún más, que es un agua de mineralización muy débil.

En palabras del director del Negocio de Bebidas de Pascual, Juan Luis González, "2024 está siendo muy especial para la marca, hemos conseguido llegar a las bodas de oro de Bezoya más renovados y sostenibles que nunca. Pero no nos conformamos, tenemos la ambición de seguir creciendo con especial foco en el Canal Horeca y en Retail".

En un mercado donde el agua mineral sigue siendo, un año más, la bebida más consumida en España, con un consumo per cápita de 133 litros* (persona/año), Bezoya facturó cerca de 140 millones de euros y tuvo un volumen total superior a los 540 millones de litros.

La marca de Pascual genera 200 empleos directos entre sus dos plantas de embotellado, que se encuentran en municipios de menos de 1.200 habitantes, Ortigosa del Monte y Trescasas, ambos en la provincia de Segovia.

En este sentido, el compromiso de la compañía con las zonas rurales se ve reflejado en el impacto que han tenido las dos plantas de Bezoya en las localidades donde operan, Ortigosa del Monte ha pasado de apenas 200 habitantes a mediados de los años 70 a cerca de 600 en 2023**; mientras que Trescasas ha subido de 350 habitantes en 2003, cuando abrió la embotelladora Bezoya, a más de 1.100 el año pasado***.

De esta manera, más del 80% de los empleados de Bezoya son habitantes de los dos municipios segovianos y el resto de la plantilla pertenece a localidades del entorno o de otros puntos cercanos de la provincia.

50 años de agua de mineralización muy débil

En plena Sierra de Guadarrama, a más de 2.000 metros de altitud, nace el agua de mineralización muy débil de Bezoya, con un residuo seco muy bajo (27 mg/l), que la hace única y la diferencia de la gran mayoría de aguas, como por ejemplo las de mineralización débil, cuyo residuo seco oscila entre los 50 y 500 mg/.

En 1974, la compañía adquirió el manantial de Bezoya en Ortigosa del Monte, Segovia, y puso en marcha la primera planta de la marca en este municipio de Castilla y León, así comenzaba la trayectoria de una de las marcas nacionales más reconocibles del mercado. Posteriormente, en 2003, Pascual abrió otra planta de Bezoya en Trescasas, junto al manantial de Siete Valles, también en la provincia de Segovia.

Bezoya lleva 50 años diferenciándose con su agua mineral natural de mineralización muy débil, una característica que la hace singular y única, recomendada para dietas pobres en sodio y para la preparación de alimentos infantiles.

El Compromiso Bezoya, un hito que cambió su historia

En 2020, la marca de Pascual dio un paso importante para seguir liderando el mercado de aguas con el “Compromiso Bezoya”, donde se integran todas sus iniciativas, a lo largo de su cadena de valor, para cuidar el medioambiente y favorecer la economía circular.

El “Compromiso Bezoya” se sustenta en 5 pilares: origen, envasado sostenible y residuo 0, producto, movilidad sostenible y reciclaje; posicionando a la marca como abanderada de una sostenibilidad total a lo largo de la cadena de valor.

En los últimos cuatro años, el Compromiso de la marca se ha desarrollado comenzando por el origen, gracias al cuidado de la biodiversidad del entorno de su manantial situado en la Sierra de Guadarrama a través de Red Natura 2000, principal instrumento europeo encargado de la conservación.

Respecto al envasado sostenible y residuo cero, Bezoya apuesta por la construcción sostenible de sus plantas, el uso de energía de origen renovable y trabaja para dar una segunda vida a sus residuos. De esta manera, el 100% de la energía que utiliza Bezoya procede de fuentes renovables, acreditado por el certificado LEED Silver, y el 100% de los residuos que genera son valorizados; sus dos plantas cuentan, desde el año 2021, con el certificado “Residuo Cero” de Aenor.

Además, en cuanto al envasado, Bezoya fue pionera en el uso de plástico reciclado (rPET) desde el año 2012, convirtiéndose en una de las primeras compañías en apostar por este tipo de material. “Hemos ido dando pasos adelante en los últimos años. El uso de plástico 100% reciclado en todas nuestras botellas certificado por AENOR, para potenciar la circularidad de los envases, y la neutralidad en carbono, reduciendo al máximo todas nuestras emisiones y compensando las que la tecnología actual no permita reducir”, apunta Juan Luis González.

Y, por último, la marca de Pascual siempre ha sido un referente en movilidad sostenible y reciclaje de sus envases. Por un lado, Bezoya cuenta con una flota comercial 100% eléctrica y tiene proyectos como Cargobici, en Barcelona, de logística de última milla para la distribución en zonas urbanas, que prevé poder extender al resto del país en los próximos años.

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