La revolución de los platos preparados, una de las categorías más pujantes del gran consumo, no responde sólo a cambios en los hábitos de consumo, sino a un desarrollo tecnológico que permite obtener productos de mayor calidad organoléptica, con repertorio más amplio de recetas y envases de mayor valor añadido.
Así lo considera Raúl Martín, director general de Familia Martínez, el proveedor de platos preparados de Mercadona, que apunta a tres grandes tendencias para los próximos años: el desarrollo de productos específicos para freidoras de aire –el electrodoméstico que más crece en nuestro país—, la expansión de recetas internacionales —por ejemplo, asiáticas y mexicanas— y el auge de una quinta gama premium, con gratinados, arroces y asados de mayor calidad y mejor perfil nutricional.
"Compramos primero porque es sabroso y después porque es sencillo, no al revés", defendió ayer jueves el directivo durante su intervención en la feria iberoamericana ExpoRetail. "Cuando se desarrollan productos primando la conveniencia u otras características por encima el sabor, no suele funcionar. Lo hemos visto hace unos años con la proteína vegetal".
Esta evolución está transformando además las fronteras tradicionales del sector. "El supermercado ya no compite con otros supermercados; compite con el restaurante, con el delivery y con la pizzería de barrio", subraya el directivo. De hecho, como adelantó en primicia FRS, Mercadona ya factura 700 millones de euros a través de su sección 'Listo para comer', una cifra que asciende a 3.000 millones si se le agregan los platos preparados refrigerados. "Es decir, más que la combinación de McDonald's y Burger King en España", indica Martínez.
Un consumo generalizado entre los hogares españoles
En España, el consumo per cápita alcanza ya los 18 kilos al año, un 4,7% más que en 2025, impulsado por una sociedad con menos tiempo para cocinar, hogares más pequeños y una población cada vez más diversa. El consumidor medio de estas soluciones tiene 44,4 años, aunque el mayor consumo se concentra entre los mayores de 65 años, con casi 20 kilos anuales por persona.
La demanda se extiende a prácticamente todos los segmentos de población, aunque con motivaciones distintas: desde los jóvenes que buscan autonomía sin conocimientos culinarios hasta trabajadores con poco tiempo, familias con hijos o personas mayores. De hecho, los hogares con hijos de edad media consumen un 38,6% más de lo esperado en relación con su peso poblacional, mientras que los consumidores de mayor nivel adquisitivo registran un ticket un 17,2% superior a la media, atraídos por la comodidad sin renunciar a la calidad. Cataluña lidera el consumo, un 27% por encima de la media nacional, seguida por Aragón, Madrid, Baleares y la Comunidad Valenciana.
El crecimiento del sector está estrechamente ligado a cambios sociales de largo recorrido. España cuenta ya con 7,7 millones de hogares unipersonales y cerca del 20% de los residentes procede del extranjero, lo que abre la puerta a nuevas propuestas internacionales. A ello se suma la evolución tecnológica, con electrodomésticos como la freidora de aire o los microondas inteligentes, que han permitido mejorar la calidad y la experiencia de consumo de la quinta gama.
La industria española de platos preparados reúne actualmente a unas 720 compañías y genera más de 8.800 empleos directos, según la Asociación Española de Platos Preparados. Además, el 21% de su producción ya se destina a mercados internacionales, un recorrido que, a juicio de Martín, todavía tiene un amplio margen de desarrollo: "La cocina española tiene un atractivo que aún no hemos monetizado del todo. Esto va a cambiar en los próximos diez años".