El gran consumo sigue gozando de buena salud en España. El sector cerró el primer semestre de 2026 con un avance del 3,9% en valor y del 2,2% en volumen, impulsado principalmente por la mayor demanda de los hogares y el crecimiento demográfico, más que por efecto de la inflación, cuya contribución se ha moderado hasta el 1,6%, según los últimos datos de Circana.
La consultora atribuye esta evolución a un entorno económico favorable, apoyado en el dinamismo del empleo y del turismo, aunque advierte de que los consumidores siguen actuando con cautela después de varios años de inflación acumulada. A pesar de ello, las categorías vinculadas a la conveniencia, la salud y el bienestar crecen con fuerza. Entre ellas destacan productos como el sushi, los alimentos dietéticos, los yogures, los platos preparados congelados y los huevos, mientras que en frescos sobresalen las frutas y la carne.
La marca de distribuidor también sigue ganando terreno y ya representa el 52,5% del mercado de gran consumo sin frescos. En el semestre creció un 4,4% en valor y un 2,8% en volumen, muy por encima de la marca de fabricante.
"España es uno de los mercados de marca de distribuidor más avanzados de Europa. Cuando más de uno de cada dos euros gastados en gran consumo ya se destina a productos de marca de distribuidor, la siguiente etapa de crecimiento ya no pasa por ganar presencia, sino por generar más valor", señala Antonio Khalaf, managing director de Circana España. "La innovación, las propuestas premium, la salud, el bienestar o la sostenibilidad están redefiniendo el papel de la marca de distribuidor, que compite cada vez más por relevancia y menos exclusivamente por precio. La gran oportunidad ya no está en crecer más, sino en crecer de forma diferente".
El estudio también tiene espacio para analizar el impacto del Mundial de fútbol y la victoria de España en el consumo. Durante las primeras semanas de competición se disparó la demanda de productos asociados al consumo compartido, como las palomitas, las patatas fritas, los frutos secos o las pizzas, confirmando que las grandes citas deportivas siguen actuando como un importante catalizador para determinadas categorías del gran consumo.