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El sector de 'snacks' crece el 10% anual a pesar de las transformaciones que amenazan la categoría

La preocupación creciente por aspectos como el valor nutritivo o las intolerancias obligan a los fabricantes a reformular recetas, crear productos y cubrir nuevos momentos de consumo. En España, los snacks se compran sobre todo en supermercados.

FOOD RETAIL & SERVICE

18 de abril 2024 - 11:37

Foto de archivo.
Foto de archivo. / Redacción FRS

El conjunto de las empresas de aperitivos o snacks ya supera los 2.300 millones de facturación en España, pero los pilares sobre los que cimienta su éxito no han dejado de moverse en los últimos años.

El sector se encuentra inmerso en un profundo proceso de transformación, y los nuevos hábitos y prioridades de los consumidores les obligan a reformular recetas, crear nuevos productos y cubrir momentos diferentes de consumo.

Según los últimos datos de la Asociación de Snacks, el consumo por persona y año en España es de 7,5 kilos y la producción alcanza las 356.000 toneladas. Por categorías, los frutos secos suponen el 44% del total, seguidos de las patatas fritas (32%) y el resto de aperitivos (24%).

El director de I+D+i de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), Eduardo Cotillas, ha explicado que se está produciendo una evolución, tanto en la formulación como en los envases, "que se encamina a responder de forma personalizada a los consumidores, especialmente en el aspecto de la nutrición".

Para el director de la unidad de negocio de Snacking de Sigma en Europa, Simón Fusté, el aperitivo abarca "prácticamente todas las categorías de alimentación", al entenderlo como algo que "se come entre horas, por placer o urgencia, pero que puede sustituir una comida".

"Ha habido una evolución del 'snack' como un picoteo placentero, que a lo mejor no es equilibrado nutricionalmente pero que utilizamos para desconectar, a uno con más valor nutritivo, que facilite la alimentación, y que se elabora con el mínimo de ingredientes y apto para personas con intolerancias", ha asegurado Fusté, que ha insistido en que el futuro del sector pasa por un rediseño de la categoría.

En términos internacionales, el directivo ha detectado tendencias de desarrollo de productos enriquecidos con proteína animal o vegetal, con grasas más saludables y ricos en fibra y antioxidantes.

"Estamos en un entorno cada vez más competitivo y más complejo, con vidas cortas de los productos y con consumidores que nos piden que se reformule la forma de alimentarnos, por lo que va a haber muchos cambios en los próximos años", ha concluido.

El consumidor manda

En el caso "Snack'In For You" de Campofrío, entran en la categoría alimentos como embutidos, queso, frutas, verduras y hortalizas, con la premisa de aportar proteína y menos grasa, y solo horneados.

Nacida como una startup interna de Sigma, se comercializa en países de Europa y América, y se adapta en sus sabores e ingredientes a las diferentes culturas gastronómicas, como con el chile en México o el jamón y chorizo en España.

En el caso del estudio "State of Sackig: Future Trends", difundido por Mondelez, las macrotendencias de futuro se relacionan con el estilo de vida fluido, la importancia de la salud y el resurgimiento de la economía de la experiencia, además del aumento del "consumo consciente".

Además de detectar una evolución de la mentalidad del "snacking": tanto en momentos y deseos de consumo, como en las cantidades consumidas o la sostenibilidad del alimento.

De acuerdo al informe Demand Spaces, realizado por la multinacional Sigma sobre consumo y tendencias de los "snacks" en España, la categoría -frutos secos, patatas fritas, fruta desecada, palomitas y "snacks" de aperitivo- tiene crecimientos anuales del 10% de media.

En España, el consumo es mayoritariamente salado, motivado por hambre y placer, se adquiere en la distribución y se toma normalmente en el hogar, con frecuencia semanal.

Y describe, de cara a responder a esos nuevos consumidores, seis perfiles: el saciante (en momentos de hambre, especialmente personas de mediana edad, que los toman en casa); el indulgente (como capricho o recompensa, especialmente hombres poco activos); y el funcional, que suele ser joven, con actividad física y preocupado por su salud.

A estos se suman la ingesta social (con otras personas, fuera del hogar e incluso como sustituto de la comida), la saludable (mujeres, urbanas y activas, que lo toman en e trabajo y para saciar el apetito) y la reemplazante (los mayores y menos activos como alternativa a la cena y como elección fácil de preparar).

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