Food | El etiquetado NutriScore levanta la polémica

Apenas el Gobierno anuncia su futura implantación, expertos y consumidores alertan sobre las "paradojas" del sistema.

Etiquetado NutriScore
Etiquetado NutriScore

Esta misma semana, el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social anunciaba la futura implantación en España del Etiquetado Nutricional Frontal, un sistema que servirá como referencia de la calidad nutricional de los alimentos y bebidas y para el que se han seguido recomendaciones de entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea (UE). Sin embargo, el arranque de esta iniciativa no ha sido bueno y la polémica ha saltado a la calle de inmediato.

Recordemos que el código NutriScore consiste en un gráfico con coloración gradual del verde al rojo en cinco niveles, como si de un semáforo se tratara. Cada producto destacará el color que le corresponda en función de su contenido en azúcares, grasas saturadas, sal, calorías, fibra y proteínas. Los colores verdes identificarán los alimentos más saludables y los rojos, los de menor calidad nutricional.

Según explica Dieta Coherente, NutriScore "parece a priori, un logotipo de fácil comprensión", ya que con su uso debería ser más fácil saber la calidad nutricional de los productos que se consumen. "Pero cuando se mira la letra pequeña sobre este nuevo sistema, han surgido las primeras polémicas", asegura.

GRANDES 'SORPRESAS'

La ONG Open Food Facts, que recoge información sobre productos alimentarios de todo el mundo, ha calculado lo que establecería ese nuevo semáforo sobre decenas de alimentos que están a la venta. La plataforma SinAzúcar.org, ha recopilado la información para recrear las etiquetas de NutriScore con determinados productos.

"Mientras la Coca-Cola Zero sale muy bien parada, el aceite de oliva suspende de forma rotunda"

La principal sorpresa, según explica la nutricionista Amil López Viéitez, creadora de la Dieta Coherente, es que, "aunque los refrescos tienden a estar mal valorados, la Coca-Cola Zero sale muy bien parada con una B (verde claro, es decir, un notable). En cambio, el aceite de oliva, el alimento más venerado y utilizado en la dieta mediterránea, suspende de forma rotunda con solo una D".

"Como los valores se calculan por 100 gr de producto y tiene mayor peso en el algoritmo, el valor calórico total del alimento sobre las ventajas de las grasas saludables del aceite de oliva, aparecen ciertas incongruencias", indica. Según esto, tendría mejor nota una Coca-Cola Zero que el aceite de oliva virgen extra, algo verdaderamente llamativo.

Otro caso curioso son los cereales de desayuno y los zumos comerciales. Según esta experta, "son altos en azúcares por lo que darían una puntuación mala (roja), pero por su contenido alto en fibra o en fruta, respectivamente, se les confiere puntuación verde". "Se quedan en la zona amarilla, lo que puede sugerir al consumidor que su consumo es recomendable", alerta.

Etiquetado NutriScore de diversos alimentos
Etiquetado NutriScore de diversos alimentos / SinAzúcar.org

Se estima que el 60% de los alimentos de la cesta de la compra son procesados o envasados. En cualquier caso, aunque el etiquetado frontal implante este nuevo sistema, para que puedas elegir entre distintas opciones de alimentos procesados (entre dos tipos de yogur, por ejemplo) desde la plataforma Dieta Coherente recuerdan que lo mejor es que tu alimentación se base en "alimentos frescos, naturales y de temporada, que no necesitan ninguna etiqueta".

Dieta Coherente señala que, quizás, la industria alimentaria modifique la composición de sus productos envasados para mejorar su clasificación Nutriscore, pues el consumidor, ante dos productos de la misma categoría, se decantará, a un precio similar, por el que mejor clasificación tenga. Es decir, el verde oscuro o el claro mejor que el naranja o rojo, lo que redundará en una mayor densidad de nutrientes y menor presencia de ingredientes menos saludables.

LA OCU PIDE MEJORAS

Por su parte, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) considera que el nuevo semáforo es "una buena noticia para los consumidores", ya que España opta de manera definitiva por un "sistema más claro y menos confuso" que va a permitir obtener una información más adecuada sobre las cualidades nutricionales de los distintos alimentos que el consumidor tiene a su disposición en el mercado.

La entidad recuerda que este etiquetado es diferente al sistema de Etiqueta Nutricional Evolucionada o ENL basado en el tamaño de las porciones y que ha sido puesto en marcha de forma unilateral por una parte de la industria. Sin embargo, la OCU cree que sería conveniente que el nuevo etiquetado frontal "reflejara también una información específica de los nutrientes más críticos, sal, azúcar, grasa y grasas saturadas de los productos procesados".

Para mejorar el etiquetado, la OCU considera necesario "introducir información más detallada, también con colores y por 100 gr, para consumidores que necesiten de una información adicional

Además, para mejorar el etiquetado, considera necesario "introducir esta información más detallada, también con colores y por 100 gr (en un sistema similar al semáforo usado en Reino Unido) para consumidores que necesiten de una información adicional por sus circunstancias de salud".

Igualmente, la organización cree que se deberían de tener en cuenta otros aspectos en la definición de los criterios del nuevo etiquetado como, por ejemplo, la presencia de aditivos, la lista de ingredientes, la relación entre nutrientes o el grado de procesamiento del producto que tenemos entre manos.

En el proceso de elaboración de la normativa, va a pedir al Ministerio que tenga en cuenta la opinión de los consumidores y de sus asociaciones y que introduzca estos cambios para mejorar la información nutricional que van a recibir los mismos sobre los alimentos.

OPINAN LOS ENDOCRINÓLOGOS

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (Seen), que agrupa a los endocrinólogos de nuestro país, también se ha manifestado sobre esta cuestión. La entidad considera que este método de etiquetado "quizás no es el óptimo, ya que puede generar cierta confusión entre los consumidores, especialmente si la elección del alimento se basa únicamente en este código de colores", explica.

En concreto, señala que NutriScore "no sirve" para hacer un listado general de alimentos en los que todos los que obtengan la misma letra sean comparables por su calidad nutricional. "En Francia, donde el modelo se instauró hace dos años, algunos alimentos precisaron adaptaciones, algo que podría ocurrir en España, ya que, por ejemplo, el aceite de oliva virgen extra obtiene una D en Nutriscore", recuerda.

Los endocrinólogos apuestan por los "sistemas mixtos de etiquetado" (composición nutricional y calidad nutricional)

Por ello, la Seen apuesta por los "sistemas mixtos de etiquetado" (composición nutricional y calidad nutricional), dado que son los que, a su juicio, "más información ofrecen al consumidor y se interpretan fácilmente". Además, defiende que la información sobre la calidad nutricional ha de prevalecer sobre la información de los nutrientes y que se deben establecer las raciones de consumo aconsejadas, que cubran los requerimientos nutricionales y sirvan como medida de prevención primaria de obesidad. Asimismo, la Sociedad recomienda contemplar un etiquetado dirigido al público infantil, al menos en los productos orientados a este grupo de edad, que sea fácil de interpretar.

Del mismo modo, alude a la existencia de diversos trabajos científicos que sugieren que la utilización de logotipos en el etiquetado frontal de los envases "reduce los esfuerzos del consumidor y el tiempo para interpretar y entender las etiquetas".

NUEVE RECOMENDACIONES

Los especialistas en Endocrinología y Nutrición ofrece nueve recomendaciones sobre la materia para los consumidores:

1.- Una adecuada formación nutricional le facilitará una mejor elección de los alimentos.

2.- Los alimentos que se deben consumir con más frecuencia no precisan etiquetado nutricional: alimentos frescos (frutas, verduras, carnes, pescados, huevos).

3.- Limite el consumo de productos ultraprocesados: bebidas azucaradas, precocinados, galletas, bollería, carnes procesadas, lácteos azucarados, cereales refinados, bebidas energéticas. La mayoría de estos alimentos contienen en exceso al menos una de las siguientes sustancias: sal, grasas poco saludables y azúcar.

4.- Además de la composición nutricional es fundamental valorar la calidad nutricional.

5.- También es importante tener en cuenta la cantidad de la ración y la frecuencia de consumo.

6.- Hay alimentos poco saludables independientemente de que se les asigne el color verde o ámbar o la letra A en el etiquetado: refrescos y bebidas edulcoradas.

7.- Hay alimentos saludables que podrán tener asignados colores ámbar o rojo o letra E por tener solo en cuenta los nutrientes y no su calidad nutricional: frutos secos, aceite de oliva.

8.- Además de los datos que figuran en la información nutricional es importante revisar la lista de ingredientes (en la que se describen de mayor a menor).

9.- Cabe destacar el concepto de densidad energética, como información a la hora de revisar el etiquetado, limitando el consumo de aquellos alimentos con alta densidad energética (4.1-9 kcal/g) salvo si la fuente calórica fundamental son grasas saludables (mono y poliinsaturadas).

SISTEMA VOLUNTARIO

Desde el Ministerio de Sanidad se asegura que en el año 2019 será obligatorio este sistema para todos los productos alimentarios de venta en España. En ese plazo, estará aprobado el Real Decreto que modificará la vigente ley del etiquetado.

En Francia, donde fue impulsado en enero de 2017, ya está presente en todos los supermercados. Se van a sumar Bélgica, Portugal y ahora también España.

El caso del Reino Unido, como señalaba la OCU, es diferente. A diferencia del sistema de etiquetado nutricional europeo, en este país, en lugar de porcentajes máximos diarios de cada componente alimentario para adultos, se utiliza un semáforo nutricional basado en tres colores: el verde, el ámbar y el rojo. El verde indica que el alimento es saludable en uno de los cuatro componentes: grasas totales, grasas saturadas, azúcares y sal; el ámbar señala que hay que ir con cuidado con las cantidades y el rojo que las mismas no son recomendables.

Actualmente, la etiqueta frontal es un sistema voluntario que los Estados europeos pueden utilizar o no, a pesar de que la OMS lo recomienda. De hecho, en España ya hay algún supermercado que lo está aplicando.

La ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, ha explicado que el objetivo de la implantación de NutriScore es que la ciudadanía "pueda comparar con otros productos semejantes de forma sencilla y tomar una decisión informada y motivada para seguir una dieta más saludable". De todos modos el uso del sistema será voluntario para los distintos productores, aunque el Gobierno desea que se imponga como un estándar.

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