La distribución francesa ha aparcado temporalmente sus diferencias para hacer frente a una posible vuelta de tuerca regulatoria en las relaciones con la industria alimentaria. Carrefour, E.Leclerc, Intermarché, Coopérative U y Auchan han tomado la palabra para frenar un proyecto legislativo que, a su juicio, restringiría aún más su capacidad para negociar precios con los grandes fabricantes y acabaría repercutiendo directamente en el bolsillo de los consumidores.
La reacción llega después de que un informe del Senado francés planteara nuevas medidas para reforzar la protección de determinados eslabones de la cadena agroalimentaria. Aunque el objetivo declarado es preservar la remuneración del sector primario, los distribuidores sostienen que las consecuencias reales de la reforma beneficiarían principalmente a las grandes multinacionales de marcas de fabricante.
"Impedir las negociaciones significa aumentar el coste de la vida", ha resumido Alexandre Bompard, presidente y director general del grupo Carrefour, en una publicación en LinkedIn. El ejecutivo considera que la propuesta supondría una nueva limitación a la capacidad de los supermercados para presionar a los proveedores en busca de mejores condiciones comerciales, un asunto especialmente sensible en Francia desde la aprobación de las sucesivas leyes Egalim, diseñadas para proteger los márgenes de agricultores y ganaderos.
Para respaldar su argumentación, las cinco cadenas han realizado una comparativa de productos con y sin negociación de proveedores, que será difundida en medios nacionales y regionales, además de en sus propios establecimientos. Las enseñas han analizado una cesta compuesta por doce productos de grandes marcas de fabricante y han comparado los precios finalmente pagados después de la negociación comercial con las tarifas inicialmente reclamadas por los fabricantes. Según sus cálculos, si las cadenas no hubieran podido negociar desde 2021, esa cesta habría pasado de los actuales 52,12 euros a 71,49 euros, un 37% más.
La distribución subraya además que los productos analizados pertenecen exclusivamente a grandes grupos de alimentación y bebidas, sin relación directa con materias primas agrícolas. El mensaje es claro: la futura regulación no reforzaría tanto la posición del agricultor como la de compañías con gran poder de mercado.
Como es habitual en esta clase de acciones en Francia, la reivindicación de los súper no está exenta de chovinismo económico: los productos elegidos para la comparativa pertenecen a multinacionales extranjeras como Mondelez, Unilever, Ferrero, Lavazza, Bolton Group y Coca-Cola. Ninguno de los grandes grupos franceses del sector, como Danone, Lactalis, Savencia o La Vache Qui Rit forma parte de la comparación.