Eroski ha cerrado el primer trimestre de su ejercicio fiscal 2026 con una facturación de 1.230 millones de euros, el 3% más que en el mismo periodo del pasado año, en línea con la mejora operativa observada en 2025.
Asimismo, la cooperativa vasca ha declarado un beneficio neto consolidado de 17,79 millones de euros, un 35,3% más. El ebitda, por su parte, se ha incrementado un 2,4% interanual hasta los 115 millones.
El crecimiento de las ventas a superficie comparable fue del 2%, con un aporte del 1% procedente de la expansión de tiendas, que en 2025 se saldó con la inauguración de 60 establecimientos, quince de ellos propios.
La deuda neta, por su parte, se sitúa a cierre del primer parcial del año en 782 millones de euros —163 millones menos que en 2025—, lo que equivale a un apalancamiento financiero de 2,3 veces el ebitda de los últimos doce meses. Se espera que en este apartado, uno de los que más preocupaba a la directiva, Eroski mejore sensiblemente en los próximos trimestres hasta situar el ratio de apalancamiento por debajo de dos, según avanzó Josu Mugarra, su director financiero, en mayo.
La compañía ha captado financiación a corto plazo a través de un programa de pagarés del MARF, con un saldo dispuesto de 36 millones de euros a fecha de abril de 2026, además de obtener un préstamo de 40 millones de euros del Banco Europeo de Inversiones, del cual ha dispuesto 36 millones de euros para iniciativas de eficiencia energética e innovación.
A la fecha de cierre del primer trimestre, el grupo contaba con una posición de efectivo y equivalentes de 162 millones de euros.