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SECTOR FMCG

De la relevancia a la resiliencia: por qué seguir innovando con ambición y cacumen

Artículo de Beatriz Romanos, Foodtech Specialist. Divulgadora y VP FATE-Food&Agritech Europe, incluido en exclusiva en el Anuario de la Innovación 2026 de FRS Food Retail & Service.

Publicado: 30/07/2026 ·17:02
Actualizado: 30/07/2026 · 17:02
  • La innovación sigue abriéndose camino en un entorno en constante cambio.

En ediciones anteriores del Anuario de la Innovación de FRS, analizábamos cómo el sector agri-foodtech evolucionaba hacia modelos más rigurosos tras los ajustes financieros globales. Sin embargo, algo que hemos podido constatar es que, a pesar de este contexto, la innovación no se ha frenado. Sigue ahí, buscando resquicios creativos porque sigue siendo tan o más necesaria que nunca.

Porque seguimos enfrentándonos a retos conocidos –ambientales, de salud–; otros más inesperados –fragmentación geopolítica, disrupciones externas, pandemias, guerras, crisis de la cadena de suministro–; y otros que se van fraguando poco a poco, pero que ya los tenemos aquí –envejecimiento poblacional o redistribución de valor en la cadena de suministro (del que hablaremos más adelante)–.

Seguro que cada uno podemos identificar un puñado de motivos relevantes para no cejar en el empeño de la innovación agri-foodtech. Hoy me gustaría acercaros algunos de los que he venido debatiendo con empresas, asociaciones y entidades de la industria alimentaria en el último año.

✔ POR PROPÓSITO. Sin pecar de buenismo, déjeme que ponga en el frontispicio de esta inercia innovadora la voluntad de resolver, no solo nuestros problemas cercanos e inmediatos, sino de contribuir a un sistema alimentario y una sociedad mejor. Hambre, salud, impacto ambiental, permitir o facilitar la vida de quienes crean nuestros alimentos…

Serían razones nobles y suficientes… Y si no, echemos mano de lo que nos dice la FAO al respecto: "Innovamos cada día por un mundo en el que los países, los socios y la propia FAO aprovechen eficazmente los productos, procesos y métodos innovadores para transformar los sistemas agroalimentarios y hacerlos más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles, con el fin de lograr una mejor producción, nutrición, medio ambiente y vida para todos, sin dejar a nadie atrás".

✔ EFECO ESPEJO. O "porque otros lo hacen", en castellano mondo y lirondo. Una de las razones que más gestos de asentimiento genera. Ver que mi vecino, el pueblo, región o país colindante o la empresa de la competencia hacen algo nuevo es un eficientísimo motor que espolea las ganas de innovar.

En este tiempo hemos visto planes de país en materia de innovación alimentaria en Dinamarca, Corea del Sur, China, Singapur, UK. Esta última, además de normativas globales y un sandbox de proteína alternativa, acaba de anunciar un fondo de 50 millones de libras para llevar la IA y la robotización a los agricultores… Hemos visto también iniciativas específicas como "súper-clusters" para transformar el procesado de alimentos en Canadá, o leyes de bioeconomía en EE. UU. (algo capada con la nueva administración).

Ver innovar a otros es, a menudo, el mejor incentivo para innovar.
Ver innovar a otros es, a menudo, el mejor incentivo para innovar.

También hemos visto decisiones de grandes corporaciones que, aunque parten de EE. UU., terminan generando un movimiento global. Ejemplos: la decisión de Pepsico de que todos sus productos se reformulen con ingredientes, colorantes y aromas naturales; o la de Walmart de eliminar todos los colorantes y más de 30 aditivos sintéticos de sus marcas blancas para 2027.

✔ EL GAP DE INNOVACIÓN EN LA INDUSTRIA. De mi etapa en la industria high-tech, recuerdo bien cómo empresas como Qualcomm sacaban pecho de su cifra de inversión en I+D, un 18% de sus ingresos, nada menos. Semejante a lo que vemos en software (18%) o farma (12%). En contraste, la gran industria alimentaria dedica un 0,4% de sus ingresos a la innovación interna [1]. Cierto es que los márgenes en unas y otras industrias no son comparables. Pero, ¿justifica una rentabilidad más estrecha en alimentación semejante gap?

Otra forma de mirarlo es la gran oportunidad que este panorama presenta para la innovación externa, la innovación abierta y colaborativa y las adquisiciones estratégicas, donde –aquí sí– la industria alimentaria es mucho más activa. A pesar de que la inversión general se ha mantenido plana desde mediados de 2024, hay un repunte en el "apetito corporativo" que se manifiesta en alianzas y M&A.

Y lo estamos viendo con ejemplos concretos, como la apuesta de Danone por Huel, valorada en 1.000 millones de dólares; la de Unilever, con su inversión en Novos; o los 100 millones de dólares inyectados en Loyal (ambas en el terreno del envejecimiento saludable, uno de los caladeros de innovación más activos del momento). Son líderes que compran el futuro, que no pueden fabricar internamente a la velocidad necesaria.

Y no solo la propia industria; el VC sigue interesado en capturar oportunidades y construir alrededor de ellas, creando grupos sinérgicos y que multiplican el valor de los activos. Un reciente caso es la compra de Milky (startup belga que comercializa un dispositivo doméstico para fabricar bebidas vegetales) por parte del inversor especializado en wellnes Tooru, que ha desembolsado 12 millones de libras (13,86 millones de euros).

AGRIFOODTECH: LA SOLUCIÓN INTEGRADORA. Los desarrollos científicos y tecnológicos actuales –y en ciernes– nos brindan la oportunidad de superar los hitos de "revolución verde". Si bien aquel movimiento permitió incrementar el volumen de producción para mejorar la seguridad en el acceso a los alimentos, hoy la innovación agrifoodtech nos ofrece soluciones con potencial para abordar simultáneamente tres frentes críticos: seguridad (volumen a un precio accesible, y quizá en estos tiempos deberíamos considerar también la soberanía alimentaria), impacto (en salud y clima) y, por supuesto, sabor, experiencia organoléptica, cultura.

✔ POR SUPERVIVENCIA: LA RESILIENCIA COMO SEGURO DE VIDA. Finalmente, innovamos por supervivencia. O, como mínimo, para seguir siendo relevantes. En todo proceso de innovación vanguardista se viven ciclos de expectativas sobredimensionadas seguidos de fases de decepción. Sin embargo, aquellos avances que logran el encaje en el mercado y un modelo de negocio viable terminan por hacerse un hueco para convivir con las soluciones existentes; en ocasiones transforman la industria e incluso, a veces, a costa de la forma tradicional de hacer las cosas. No estar atentos a estos procesos puede conllevar riesgos: caer en la irrelevancia, convertirse en una commodity o, literalmente, dejar de existir.

Y aquí es donde me parece relevante una reflexión sobre la tensión que estamos viviendo en la distribución de valor en la cadena alimentaria. Por un lado, hacia el retail, con el creciente peso de la Marca de Distribución (en España alcanza el 51,3%, con un crecimiento del 6,3% el último año en alimentación [2]); por otro, hacia los proveedores de ingredientes, porque la innovación cada vez más se desplaza del envase final, de la formulación, a la molécula.

Este desplazamiento de la hegemonía hacia los extremos ¿no es una invitación a las marcas y operadores tradicionales a reevaluar de su propuesta? Parece que vamos a un escenario en el que quien controla el ingrediente que aporta funcionalidad, salud, diferenciación… controla el margen. En una concepción tradicional de modelo de negocio como la forma de "capturar y entregar valor", esta tensión me hace plantearme qué parte del valor es capaz, o quiere seguir siendo capaz, de capturar y entregar cada parte de la cadena del sistema alimentario para seguir siendo relevante.

Seguro que encontramos más motivos para mantenernos en la brecha de la innovación. Aunque solo sea no quedarnos quietos, estancados, evitar el aburrimiento o el conformismo. Sea cual sea, y desde el más profundo respeto a lo logrado hasta ahora, no dejemos de mirar al futuro con esperanza, con pasión, con ambición y –como diría mi abuelo– con cacumen [3].

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[1] PeakBridge & Capital IQ. Datos referidos a las 10 mayores empresas de alimentación a nivel global.

[2] La cuota de gran consumo –excepto frescos– se repartió entre el 51,7% de la marca de distribución y el 48,3% de la de fabricante (Circana, enero 2026).

[3] RAE m. coloq. Agudeza, perspicacia.

 

Beatriz Romanos

(*) Este artículo está incluido en el Anuario de la Innovación 2026 de FRS Food Retail & Service, una obra exclusiva que ha sido posible gracias al patrocinio de CampofríoCentral Lechera Asturiana (Grupo), Coca-ColaJuverShopadvizor y Winche, y con el apoyo de otras empresas anunciantes. 

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