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SECTOR FMCG

"Frutas y hortalizas: un patrimonio vivo de la Dieta Mediterránea", por José Miguel Herrero (Mapa)

Artículo de José Miguel Herrero, director general de Alimentación. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapa), incluido en exclusiva en el Anuario de Frutas y Hortalizas 2027 de FRS Food Retail & Service.

Publicado: 29/09/2026 ·14:26
Actualizado: 29/09/2026 · 14:28
  • La Dieta Mediterránea constituye una parte esencial de nuestro patrimonio cultural y gastronómico.

La Dieta Mediterránea (DM) es mucho más que un patrón alimentario. Es una forma de alimentarse y de vivir vinculada a los territorios de la cuenca mediterránea y a unas tradiciones que se han transmitido de generación en generación. Combina una alimentación equilibrada con una determinada manera de consumir, cocinar y compartir los alimentos, y constituye una parte esencial de nuestro patrimonio cultural y gastronómico.

En este modelo, las frutas y las hortalizas tienen un papel central. Se sitúan en la base de la pirámide alimentaria y son fundamentales tanto desde el punto de vista nutricional como por su importancia en nuestra gastronomía. El consumo de productos frescos, variados y de temporada es, además, uno de los elementos más característicos de la Dieta Mediterránea.

España cuenta para ello con una despensa excepcional y con un sector hortofrutícola de gran importancia económica y social. Representa alrededor del 50% de la producción vegetal española, genera una balanza comercial positiva superior a 13.500 millones de euros y sitúa a nuestro país como segundo exportador mundial de frutas y hortalizas. España mantiene también una posición destacada en producción ecológica y es el segundo productor mundial de cítricos ecológicos.

Evolución del consumo: nuevas tendencias en los hogares

Las frutas y hortalizas frescas siguen teniendo un peso importante en la cesta de la compra y continúan siendo uno de los pilares de la Dieta Mediterránea. En los hogares españoles se mantiene un patrón alimentario en el que tienen una presencia destacada las frutas, las hortalizas, los lácteos, los cereales y las grasas de origen vegetal.

Durante 2025, las frutas frescas y las legumbres aumentaron su frecuencia de consumo respecto al año anterior. Esta evolución también se refleja en las compras: las frutas frescas crecieron un 2,7% en volumen y un 9,8% en valor, mientras que las hortalizas frescas redujeron ligeramente su volumen de compra, un -1,0%, aunque aumentaron su valor como consecuencia de la evolución de los precios.

También se observan cambios en las preferencias de los consumidores. Ganan peso productos como los melones y sandías, los frutos rojos y las frutas exóticas, mientras que los cítricos y algunas frutas de pepita pierden participación relativa. En el caso de las hortalizas, el tomate continúa siendo el producto más consumido y mantiene una evolución positiva en valor.

Al mismo tiempo, aumenta la demanda de productos adaptados a los nuevos hábitos de consumo. Los formatos de IV gama, es decir, productos frescos lavados, cortados y listos para consumir, y las frutas y hortalizas transformadas siguen creciendo, en respuesta a una demanda de alimentos saludables y, al mismo tiempo, fáciles de preparar y consumir.

También la gastronomía tradicional contribuye al consumo de estos productos. El gazpacho y el salmorejo siguen ganando presencia en los hogares. Predominan las versiones industriales, aunque también aumenta su elaboración doméstica.

Contra el desperdicio alimentario: "Aquí no se tira nada"

La prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario constituye desde hace años una prioridad de la política alimentaria española. Esta materia forma parte de la Estrategia Nacional de Alimentación (ENA) y cuenta desde 2025 con un marco normativo específico, la Ley 1/2025, de 1 de abril, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario.

La Ley establece, entre otras medidas, la obligación de prevenir la generación de excedentes, aplicar una jerarquía de prioridades para su destino, elaborar planes de prevención e impulsar acuerdos de donación. También se fomenta la transformación de alimentos aptos para el consumo en otros productos, como puede ser el aprovechamiento de fruta para la elaboración de mermeladas.

Los datos muestran avances, aunque todavía existe margen de mejora. En los hogares, las frutas representan el 32,4% del total de alimentos sin utilizar, siendo la categoría con mayor desperdicio. Las verduras y hortalizas representan el 13,6%, aunque su desperdicio se redujo un 2,3% respecto al año anterior. Fuera del hogar, el desperdicio alimentario disminuyó un 8,8%, con una reducción especialmente significativa en el caso de las hortalizas y verduras, del 10,1%.

En este ámbito, campañas institucionales como ‘Aquí no se tira nada, alimentos con siete vidas’ buscan concienciar sobre el valor de los alimentos y promover un mejor aprovechamiento. La cocina tradicional española ofrece, además, numerosos ejemplos de recetas basadas en el aprovechamiento de alimentos y excedentes.

Iconos gastronómicos: tradición y futuro

La gastronomía española es resultado de una larga historia de intercambios culturales y de una gran diversidad agrícola. Platos como el gazpacho, el salmorejo o la menestra de verduras forman parte de nuestro patrimonio gastronómico y son también una expresión de la Dieta Mediterránea.

Algunos de sus ingredientes fundamentales, como el tomate o el pimiento, se incorporaron progresivamente a la cocina española tras su llegada de América y hoy forman parte de algunas de nuestras recetas más conocidas dentro y fuera de España.

El Plan Internacional de la Gastronomía Española busca precisamente reforzar la proyección exterior de nuestra gastronomía y poner en valor su vinculación con una alimentación saludable y sostenible.

Estas recetas permiten destacar la calidad y diversidad de nuestras frutas y hortalizas, la importancia de la estacionalidad y una forma de entender la alimentación estrechamente vinculada a nuestro territorio y nuestra cultura.

Potenciar el consumo de frutas y hortalizas, reducir su desperdicio y preservar recetas emblemáticas como el gazpacho, el salmorejo o la menestra contribuye a proteger nuestro patrimonio alimentario, promover una alimentación saludable y reforzar el futuro de nuestro medio rural.

 

José Miguel Herrero

(*) Este artículo está incluido en el Anuario de Frutas y Hortalizas 2027 de FRS Food Retail & Service, una obra exclusiva que ha sido posible gracias al patrocinio de Anecoop, Patatas Meléndez, Nufresco, Orri, Banco Santander y Zespri, y con el apoyo de otras empresas anunciantes. 

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