España contará antes de que finalice este año con un plan nacional de prevención y control del desperdicio alimentario. Así lo ha anunciado el director general de Alimentación del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), José Miguel Herrero, durante un encuentro organizado por Aecoc con motivo del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos.
Según explicó Herrero, el Ministerio ya trabaja junto a las comunidades autónomas y otros departamentos de la Administración para desarrollar este plan estratégico, cuyo objetivo será trasladar a actuaciones concretas los principios recogidos en la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, aprobada el pasado año y plenamente en vigor desde abril.
El responsable del MAPA señaló que la intención es convertir los objetivos de la normativa en acciones coordinadas entre la Administración General del Estado, las comunidades autónomas y las entidades locales. A su juicio, este marco permitirá establecer controles efectivos y homogéneos en todo el país, evitando diferencias en su aplicación y aportando seguridad jurídica a los operadores.
Aunque recordó que la ley tiene un enfoque eminentemente preventivo, Herrero defendió la necesidad de contar con mecanismos de control que garanticen su cumplimiento y contribuyan a reducir el desperdicio alimentario de forma efectiva.
Experiencias pioneras en el marco europeo
Durante la jornada también se analizó la evolución de las políticas contra el desperdicio en Europa. En una mesa de debate dedicada a las experiencias pioneras de Francia, Italia y España, el exministro francés de Agroalimentación Guillaume Garot destacó el creciente compromiso europeo con esta materia y subrayó que cada vez más países están impulsando iniciativas para avanzar en la reducción de las pérdidas alimentarias.
Por su parte, la vicepresidenta de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados de Italia, Maria Chiara Gadda, defendió la necesidad de priorizar la prevención y de encontrar nuevas vías para aprovechar alimentos que siguen siendo aptos para el consumo, evitando que terminen convertidos en residuos.
En el marco del encuentro, Aecoc y Comerso presentaron además un informe sobre la gestión de excedentes alimentarios elaborado a partir de una encuesta a 104 empresas de todo el territorio nacional.
El estudio revela que el 70% de las compañías percibe un aumento de la sensibilización social frente al desperdicio alimentario. Además, el 82% asegura que la obligación legal no es la principal razón para impulsar medidas de reducción, mientras que el 80% realiza donaciones a entidades del tercer sector.
No obstante, el informe también identifica áreas de mejora. Solo la mitad de las empresas dispone de indicadores precisos para medir el ahorro económico derivado de estas iniciativas y un 40% reconoce no contar con objetivos específicos de reducción del desperdicio. Asimismo, únicamente la mitad de las compañías que realizan donaciones aprovecha los incentivos fiscales asociados a esta práctica.
Entre los datos destacados figura también que el 40% de las empresas afirma no generar nunca o casi nunca descartes de alimentos invendidos, frente a un 22% que registra este tipo de excedentes varias veces al mes.
Los hogares mejoran, pero frutas y hortalizas siguen liderando el desperdicio
El encuentro de Aecoc también sirvió para presentar la tercera edición del Barómetro de Prevención del Desperdicio Alimentario, elaborado junto a Phenix a partir de una encuesta realizada a 1.008 consumidores. Según el estudio, el 23% de los hogares españoles asegura no desechar alimentos, mientras que en la última década ha aumentado un 53% el número de hogares que gestionan mejor sus compras y consumos.
No obstante, las frutas y hortalizas continúan siendo los productos que más acaban en la basura. Así lo reconoce un 33% de los encuestados, por delante de panes y productos de panadería (23%), comidas preparadas (15%), charcutería (15%) y carnes (13%). Entre las principales causas del desperdicio figuran el olvido de alimentos en la nevera (54%), la percepción de que se trata de productos de escaso valor económico (26%), la preparación de cantidades excesivas de comida (21%) y una planificación insuficiente de las compras (14%).
El informe también refleja una creciente concienciación de los consumidores. El 80% afirma revisar la fecha de caducidad antes de comprar y adquirir únicamente lo necesario, mientras que el 69% planifica las compras en función de los menús semanales y el 64% congela productos antes de que caduquen. Además, el 88% asegura solicitar la comida sobrante cuando come fuera de casa, frente al 58% que lo hacía hace diez años.
Por otra parte, el 59% de los consumidores reconoce que las iniciativas de prevención del desperdicio pueden influir en la elección de un establecimiento. Asimismo, el 83% compra productos rebajados por su próxima fecha de caducidad, aunque todavía persisten reticencias: un 17% evita este tipo de artículos por dudas sobre su frescura, su seguridad alimentaria o porque considera insuficientes los descuentos aplicados.