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Heineken sufre la presión de sus inversores: exigen un perfil externo tras la salida de Van den Brink

La búsqueda del sucesor de Dolf van den Brink ha abierto una inédita pugna en Heineken. Parte de sus principales accionistas quiere romper con décadas de promoción interna y apuesta por incorporar un CEO externo.

Publicado: 06/06/2026 ·20:03
Actualizado: 06/06/2026 · 20:36
  • La elección del sucesor de Dolf van den Brink se ha convertido en una de las decisiones estratégicas más relevantes para el futuro de Heineken.

El grupo cervecero neerlandés Heineken afronta una ofensiva inédita por parte de algunos de sus principales accionistas. Tras la salida oficial de su hasta ahora consejero delegado, Dolf van den Brink, el pasado 31 de mayo de 2026, varios de los mayores inversores de la companía están reclamando abiertamente romper con una tradición de décadas y buscar un CEO externo para liderar la próxima etapa del grupo.

Según adelantó el diario Financial Times, varios de los quince mayores accionistas de la compañía consideran que el proceso de sucesión representa una oportunidad para incorporar nuevas capacidades directivas en un contexto marcado por la caída del consumo en mercados, la presión sobre los costes y la necesidad de acelerar la transformación del negocio.

La salida de Van den Brink, que llevaba 28 años en la empresa, seis de ellos como CEO, se anunció de forma consensuada a principios de año. Sin embargo, su marcha definitiva de las funciones ejecutivas se ha producido sin que el Consejo de Supervisión haya logrado cerrar el nombramiento de un sucesor, una situación que está alimentando la incertidumbre entre los inversores y el mercado.

Los inversores apuestan por un profesional externo 

Por primera vez en sus 87 años de historia como empresa cotizada, los fondos de inversión están cuestionando el histórico modelo de promoción interna de Heineken. Firmas como First Eagle Investments y Artisan Partners, ambas entre los quince principales accionistas de la compañía, lideran esta corriente crítica.

Julien Albertini, gestor de cartera de First Eagle, señaló que la marcha de Van den Brink abre una oportunidad idónea para incorporar a alguien con "una perspectiva fresca" de fuera de la compañía. Desde Artisan Partners, Daniel O'Keefe se muestra todavía más contundente al advertir de que la tradicional apuesta por candidatos internos podría exponer a la compañía a un liderazgo insuficientemente preparado para afrontar los desafíos actuales del negocio.

El gran dilema radica en la estructura de propiedad de Heineken. La empresa continúa controlada por la familia De Carvalho-Heineken, que concentra la mayoría de los derechos de voto y controla cinco de los ocho asientos del holding. Tradicionalmente, la familia ha mostardo preferencia por directivos formados dentro de la propia organización y de origen neerlandés, una limitación que, según los analistas, puede dificultar la atracción de perfiles internacionales con experiencia en procesos de transformación empresarial, especialmente en un momento en el que la industria de bebidas afronta cambios profundos en los hábitos de consumo.

Los desafíos del sector y los candidatos internos

Quien asuma las riendas de Heineken se encontrará con un mercado global sumamente complejo. El sector de las bebidas alcohólicas está sufriendo una caída sostenida del consumo en los mercados occidentales, combinada con una fuerte inflación de costes. Recientemente, Heineken se vio obligada a anunciar un plan global de recorte de hasta 6.000 empleos y a moderar sus perspectivas de crecimiento del beneficio para este año debido a la debilidad de la demanda y a la erosión de sus volúmenes en segmentos clave como el de la cerveza sin alcohol. 

El Consejo de Supervisión, presidido por Peter Wennink, trabaja junto a la firma especializada Russell Reynolds para culminar el proceso de selección. Fuentes internas aseguran que la cúpula está profundamente dividida entre dar ese cambio de rumbo externo o apostar por dos opciones continuistas de la casa, representadas por el neerlandés Jacco van der Linden, actual responsable del negocio en la región de Asia-Pacífico, y el británico Glenn Caton, quien se incorporó hace dos años para dirigir las operaciones europeas. A pesar de que la empresa valora positivamente la trayectoria de ambos directivos, parte del consejo comparte el temor de los accionistas de que ninguno de ellos esté completamente preparado para liderar una reestructuración corporativa tan delicada en este momento.

Incertidumbre en bolsa y un liderazgo pendiente de definir

La falta de concreción sobre el nuevo líder ha penalizado las acciones de Heineken, que acumulan una caída del 5% en lo que va de año, rindiendo notablemente peor que sus rivales AB InBev y Carlsberg. Firmas financieras como Deutsche Bank han rebajado su recomendación sobre el valor de "comprar" a "mantener" debido, precisamente, a las dudas en la transición de poder.

Para contener la inquietud del mercado, la cervecera emitió un comunicado oficial asegurando que el proceso de selección se encuentra en su fase final y concluirá "en un breve plazo". Mientras tanto, Heineken ha descartado nombrar un CEO interino: el director financiero (CFO), Harold van den Broek, se mantiene temporalmente al frente de la gestión ordinaria como único miembro del Consejo Ejecutivo, bajo la tutela directa de la familia.

Lo que está en juego es si Heineken mantiene un modelo de liderazgo basado en la continuidad interna o si, por primera vez en décadas, abre la puerta a una dirección externa para afrontar los desafíos de la próxima etapa de crecimiento. 

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