El sector de las estaciones de servicio en España está viviendo su mayor metamorfosis en décadas. Ya no solo paramos para llenar el depósito; paramos para ganar tiempo. Lo que antes era un canal de paso, hoy es un pilar fundamental de la movilidad urbana, nacional e internacional, adaptándose a un consumidor que busca inmediatez, variedad y sostenibilidad.
El negocio de las tiendas en estaciones de servicio no deja de crecer. Según los últimos informes del sector, base scantrack de NielsenIQ, la facturación de 2025 superó los 1.325 millones de euros (+2,8% interanual) en categorías de gran consumo —a las que cabe agregar otras como tabaco, sorteos, non food, cuidado auto, lubricantes y la que aporta cada vez más, el foodservice—, consolidando una tendencia al alza impulsada por:
- Foodvenience. Ya no es el "café o bocadillo de gasolinera"; ahora encontramos recetas de calidad, productos frescos y opciones saludables que amplian directamente el canal Horeca.
- El otro motor es la digitalización y fidelización. Apps como Waylet, Moeve Gow y otras han convertido el pago en una experiencia sin fricciones, integrando descuentos cruzados en energía, alimentación, lavados y otros servicios, haciendo la vida más fácil y recurrente.
- Las estaciones de servicio son hoy facilitadores de movilidad. En un mundo que se mueve, estos espacios garantizan que, sea cual sea tu vehículo (eléctrico, híbrido o de combustión renovable), tu día a día no se detenga.
Todo esto convierte al canal en el "gran mirlo blanco" del sector retail. Como me gusta siempre decir, la gasolinera del futuro ya está aquí, es más digital, es multienergía y sobre todo, está centrada en "repostar" las necesidades de las personas, no solo de sus vehículos.