Aunque los bajos precios han sido, hasta ahora, la seña de identidad más explotada por Lidl, la cadena de supermercados cambia ahora su estrategia publicitaria y apuesta por la emotivididad.
La muestra está en sus últimos anuncios, en los que apenas aparecen productos y mucho menos precios. Los spots recién estrenados de Lidl se centran ahora en escenas de la vida cotidiana; tanto que casi nadie diría que detrás de ellos está Lidl.
Prueba de ello es este anuncio de su última campaña en Alemania: