Carrefour ha culminado la venta de su filial en Rumanía al grupo familiar Paval Holding, una operación valorada en 823 millones de euros con la que sigue profundizando en la reorganización de su cartera internacional para concentrar inversiones en sus mercados estratégicos: Francia, España y Brasil. El cierre de la transacción, acordada el pasado febrero, permitirá además el reparto de un dividendo extraordinario de 150 millones de euros, equivalente a 0,21 euros por acción.
La venta se enmarca en la amplia revisión de cartera emprendida por Alexandre Bompard, que en el último año ha intensificado la venta de activos fuera de sus mercados prioritarios. Después de desprenderse de Italia en 2025, Carrefour ha encargado a JP Morgan la operación de Polonia, a la que podrían seguir otras como Bélgica y Argentina, que se han encallado en los últimos meses.
"Esta operación marca una nueva etapa en el despliegue de nuestra estrategia, y es reflejo de nuestra voluntad de centrarnos en nuestros países principales", ha subrayado el presidente y director general, Alexandre Bompard.
La filial rumana, que deja de consolidarse en las cuentas del grupo desde este martes, operaba una red de 478 establecimientos —entre hipermercados, supermercados, tiendas de proximidad y de descuento— y suponía un volumen de negocio cercano a los 3.200 millones de euros anuales, alrededor del 3,5% de la facturación consolidada de Carrefour.
Con esta operación, el grupo francés gana oxígeno con el que financiar el relanzamiento de su negocio —cuyas ventas evolucionan desfavorablemente—, las inversiones en proximidad y la modernización de su parque de hipermercados, necesitado de actuaciones urgentes y audaces.