Carrefour se ha encontrado con un problema con el que no contaba en plena expansión de su formato de franquicia de proximidad.
El grupo Provencia, socio histórico del distribuidor desde 1975, ha iniciado conversaciones con al menos tres cadenas competidoras con el objetivo de abandonar la red del grupo que preside Alexandre Bompard, según ha adelantado La Lettre y han confirmado fuentes próximas a la negociación a la agencia Agefi-Dow Jones.
Provencia, que representa por sí solo el 0,4% de la cuota de mercado de la distribución francesa, está descontenta con el elevado precio de los productos que le suministra Carrefour a través de su central de compras, circunstancia que estaría lastrando su rentabilidad.
El grupo, de capital familiar y con sede en Annecy, gestiona actualmente 31 supermercados Carrefour Market y siete hipermercados Carrefour en la región de Auvernia-Ródano-Alpes. Parte de estos activos se integran en una sociedad conjunta participada al 50% por ambas compañías, que en 2023 alcanzó una facturación de 900 millones de euros y realizó compras a Carrefour por valor de 623 millones.
La eventual salida de Provencia supondría un duro revés para la estrategia desplegada por Carrefour bajo la dirección de Alexandre Bompard.
En los últimos años, el grupo ha intensificado su apuesta por un modelo más ligero en activos, apoyado en la franquicia y en la cesión de tiendas a socios locales, con el objetivo de acelerar su expansión y liberar recursos para mejorar su competitividad en precio y proximidad. Perder a su principal franquiciado en Francia pondría en cuestión los cimientos de este modelo.
El malestar de Provencia no es un caso aislado. El pasado julio, el tribunal de comercio de Rennes declaró admisible una demanda presentada por otros franquiciados contra Carrefour por presuntas prácticas abusivas. La Asociación de Franquiciados Carrefour (AFC, por sus siglas en francés), que agrupa a 260 operadores, acusa al distribuidor de imponer condiciones financieras excesivamente desequilibradas en un contexto de presión creciente sobre los márgenes del sector.
Fundado en 1963, Provencia es un actor de peso en la gran distribución regional de Francia, y su posible cambio de bandera reabre un viejo debate acerca de los riesgos comparativamente altos del modelo de franquicia frente a los de gestión propia.