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Mercadona: el Fórmula 1 del supermercado

Su crecimiento en 2025 equivale a lo que facturaron juntas en 2024 dos estupendas cadenas de supermercados regionales como Bon Preu y Family Cash. La columna de opinión de Carlos Azofra, editor de FRS.

Publicado: 11/03/2026 ·16:35
Actualizado: 11/03/2026 · 17:01
  • Juan Roig, presidente de Mercadona. -

Hay cifras que ayudan a poner las cosas en contexto. Y, en el caso de Mercadona, el contexto, desde hace años, es sencillamente descomunal.

La compañía presidida por Juan Roig cerró 2025 con 41.858 millones de euros de ventas, un crecimiento cercano al 8% respecto al ejercicio anterior. Pero quizá lo más revelador no es el porcentaje, sino el tamaño absoluto del incremento: en doce meses, Mercadona ha sumado, entre España y Portugal, 3.058 millones de euros.

Para entender qué significa esa cifra, conviene hacer un ejercicio de perspectiva: ese crecimiento equivale aproximadamente a lo que facturaron juntas en 2024 dos cadenas regionales en expansión como Bon Preu (2.400 M.) y Family Cash (673 M.). Es decir, en un solo ejercicio, Mercadona ha añadido el tamaño completo de dos operadores regionales relevantes del mercado español, y lo ha hecho partiendo ya de una base gigantesca.

Aunque ha contribuido la expansión en Portugal, conviene recordar un dato clave: globalmente, la compañía cerró más tiendas (45) de las que abrió (43), reformando además, eso sí, 14 establecimientos que implican cierto aumento de la superficie comercial.

Con todo el respeto, la sensación es la de ver un Fórmula 1 en una categoría donde el resto de empresas de su sector —dentro y fuera de España— aún pilotan turismos: no se trata solo de crecer, sino de hacerlo a una escala difícil de comparar dentro del propio segmento.

Rentabilidad y talento: el círculo virtuoso sigue

Otro dato merece especial atención: la rentabilidad. Mercadona alcanzó en 2025 un 4,5% sobre ventas, muy por encima de lo habitual en la distribución alimentaria, donde los márgenes históricos suelen moverse entre el 1% y el 3%. Además, este crecimiento en rentabilidad (+25% de beneficios) se ha conseguido al tiempo que subía el 8,5% los sueldos (y se repartían bonus millonarios), contribuyendo a la captación y retención de talento.

FRS (datos: Mercadona).
FRS (datos: Mercadona).

El creciente beneficio —con cerca de mil millones de euros adicionales entre 2022 y 2025— también refleja la capacidad de Mercadona para anticipar y leer con precisión los hábitos de los consumidores. La vida moderna deja menos tiempo para comer, y productos como los de su sección Listo para Comer —junto con los platos preparados— ya mueven 3.000 millones de euros, demostrando que la cadena detecta necesidades reales y adapta su oferta para resolverlas de manera eficiente.

No se trata de un salto puntual, sino del resultado de un sistema perfeccionado durante años: eficiencia logística, control férreo del surtido, disciplina operativa y una obsesión casi artesanal por simplificar procesos. Como dice la cultura mercadoniana, “Dios existe”, es decir, cuando se planifica bien y se ejecuta con disciplina, los resultados llegan.

Ventajas competitivas de Mercadona

La verdadera ventaja competitiva de Mercadona es su capacidad para simplificar la compra:
•    Surtido limitado, pero muy trabajado
•    Recorrido de compra sencillo
•    Señalización clara
•    Procesos rápidos
•    Mínima fricción en la experiencia del cliente
El resultado: una compra ágil, predecible y eficiente, muy valorada por los consumidores, especialmente en un entorno donde muchas cadenas hablan de customer journey, storytelling o experiencias, pero pocas realmente simplifican la vida del cliente.

Sus 2.100 proveedores, con inversiones crecientes (500 millones en 2023, 1.300 millones en 2024 y 1.700 millones en 2025), es otro factor clave. El objetivo es claro: construir lo que internamente en Mercadona se concibe como la industria alimentaria más tecnificada de Europa. Un esfuerzo que en estos momentos pone especial foco en el sector primario, donde se está apostando por maquinaria más grande, más eficiente y con mayor capacidad productiva. En definitiva, una carrera por alcanzar esa palabra tan repetida en el sector: competitividad. Y su inseparable compañera, la productividad.

Basta visitar algunas de las plantas que abastecen los lineales de la cadena para entender la dimensión de ese salto industrial. Las instalaciones de Casa Tarradellas, Incarlopsa, Huevos Guillén, Ubesol, Laboratorios RNB o Cañigueral, por citar solo algunos ejemplos, muestran con claridad el músculo industrial puntero que se ha desarrollado a rebufo de Mercadona.

Esa potencia industrial, sumada a la creciente eficiencia operativa de la propia cadena —con avances significativos, por ejemplo, en la reducción del desperdicio en frescos— está impulsando una productividad verdaderamente notable, que volvió a crecer un 4% en 2025 —el 16% en la gestión de pedidos en tiendas, y del 4% en eficiencia energética—.

El margen comercial —ventas-compras)—, situado en torno al 28%, no se ha movido en los últimos años. Es decir, el beneficio no crece por vender más caro, sino por hacer cada vez mejor las cosas, lo cual explica el crecimiento a superficie constante.

Otra vuelta de tuerca al modelo de súper: la tienda 9

A pesar de los éxitos cosechados, lejos de caer en el triunfalismo, el enfoque sigue evolucionando. La compañía ya trabaja en su nueva generación de establecimientos, conocida internamente como Tienda 9, con el objetivo de mejorar la eficiencia operativa y la facilidad de compra. En ese empeño invertirá 3.700 millones en los próximos ocho años, hasta 2033.

La idea no es revolucionar el modelo, sino pulirlo como se pule un diamante, mejorar el coche año a año, como en la hiperexigente Fórmula 1. Más autoservicio, más espacio para los frescos, menos fricciones operativas y una organización del surtido que simplifique todavía más el recorrido del cliente.

Mercadona no está intentando ser el supermercado más espectacular. Está intentando ser el más fácil de usar y de pilotar.

Un liderazgo cada vez más sólido

Con casi 42.000 millones de euros de ventas, una rentabilidad del 4,5% y una cuota de mercado de más del 27% que sigue ampliándose, Mercadona continúa reforzando su posición dominante en el mercado español.

Pero más allá de los números, lo que realmente impresiona es la consistencia del modelo.

Año tras año, la compañía sigue creciendo, mejorando su rentabilidad y afinando su propuesta de valor. Y cuando una empresa es capaz de sumar 3.000 millones de euros en un solo ejercicio, el mensaje para el resto del sector es bastante claro: el líder no solo mantiene la distancia, sino que la está ampliando. 

Cada vez circula más rápido, compitiendo ya más allá del perímetro tradicional de los supermercados: frente a todo tipo de tiendas, pero también frente a bares y restaurantes, en una convergencia de formatos que resulta cada vez más habitual en países de nuestro entorno, como Portugal o Italia, sin ir más lejos.

En realidad, quizá la metáfora del Fórmula 1 se queda incluso corta. Porque lo que Mercadona está demostrando no es solo velocidad, sino también resistencia: la capacidad de rodar rápido durante muchos años sin perder el control del vehículo. En un sector donde la mayoría de operadores pelea por décimas de margen, Juan Roig parece haber encontrado algo más valioso que la velocidad puntual: un modelo singular de éxito. Y cuando una empresa logra convertir ese modelo en un sistema que mejora año tras año, el resto del mercado ya no compite solo contra un rival. Compite contra una máquina perfectamente afinada.

Carlos Azofra, editor de FRS

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