Mercadona destinó 138 millones de euros a reforzar su estructura logística en 2025.
Del total desembolsado, 59 millones se destinaron a nuevas aperturas de servicios, 45 millones a actuaciones de mejora, cinco millones a equipamiento y 29 millones a la compra de terrenos, naves y locales. Entre los proyectos destacados figuran la puesta en marcha de las naves de congelados y frío de Riba-roja (Valencia), la de congelados de Parc Sagunt y la futura nave de secos de Guadix (Granada).
El esfuerzo no se ha limitado a ampliar capacidad. Mercadona ha reforzado también la modernización técnica de varios centros. En Antequera (Málaga) invirtió 10 millones en la renovación de instalaciones eléctricas y frigoríficas, así como en sistemas de protección contra incendios, con el objetivo de elevar la fiabilidad del suministro, reducir riesgos de obsolescencia y ganar capacidad en almacenes de secos y carne. En Ciempozuelos (Madrid) destinó 7 millones a mejorar la eficiencia energética del conjunto del bloque y a optimizar la solución logística automatizada. En San Isidro (Alicante), por su parte, acometió actuaciones por 8 millones centradas en instalaciones eléctricas, protección contra incendios y ampliación de capacidad en refrigerados.
Automatización
La automatización, además, ha ganado peso en la logística de la empresa. Muchos de sus almacenes incorporan tecnología capaz de procesar el flujo de producto fresco desde el campo hasta la tienda en 24 horas, lo que le otorga una ventaja competitiva respecto a otras enseñas. Zaragoza, Sagunto o Alicante ya cuentan con este sistema.
A ello se suman inversiones de 12,3 millones para reforzar la seguridad de los edificios y la autonomía energética, mejoras en monitorización de instalaciones eléctricas y frigoríficas, y una apuesta por paneles fotovoltaicos y aislamientos. Después de la dana, Mercadona reconstruyó el almacén de congelados de Riba-roja con una inversión adicional de 9 millones.
Un gigante logístico
Mercadona depende de una sofisticada red de 28 centros logísticos para abastecer con eficiencia y rapidez a un parque comercial de 1.672 supermercados —1.603 en España y 69 en Portugal—.
Esta red se compone de 18 bloques logísticos, dos almacenes reguladores, un almacén satélite y seis colmenas encargadas de la preparación y el envío de pedidos online —ubicadas estas últimas en las áreas de mayor densidad—.
Esa infraestructura opera sobre una política de surtido deliberadamente simplificada: cerca de 8.000 referencias, alrededor de la mitad que otros grandes operadores. Esa selección permite a la cadena acelerar la rotación —vacía la mercancía de tiendas y plataformas en apenas diez días, un ratio inédito en el sector—, contener los costes unitarios y simplificar una operativa de enorme complejidad. En un negocio de márgenes estrechos, el equilibrio entre escala, disciplina y velocidad es una de las recetas que explican el éxito abrumador de Mercadona.