El gasto en restauración fuera del hogar mantendrá su senda de crecimiento moderado en 2026. Según las previsiones de Circana, el desembolso en el canal Horeca aumentará en torno a un 3% tanto en Europa como en Estados Unidos, en un contexto marcado por la transformación de los hábitos de consumo y la aparición de nuevas ocasiones de demanda.
El sector se consolida así como una de las principales palancas de crecimiento para fabricantes y distribuidores, pese a un entorno aún condicionado por la incertidumbre económica. La evolución del mercado responde, en gran medida, a cambios estructurales en el comportamiento del consumidor, que está modificando tanto el qué como el cuándo y el dónde se consume fuera del hogar.
Uno de los vectores clave es la progresiva difuminación de los canales. Mientras en Estados Unidos son las tiendas de conveniencia las que lideran esta transformación, en Europa son los supermercados e hipermercados los que están acelerando el desarrollo de soluciones 'mercaurante', compitiendo de forma directa con la restauración tradicional.
En paralelo, el consumo se diversifica en nuevas franjas horarias. Las ocasiones clásicas —comida y cena— pierden peso frente a momentos intermedios como el desayuno tardío, la media tarde o el picoteo, impulsados por estilos de vida más flexibles y una mayor demanda de conveniencia. Este fenómeno está ampliando el número de transacciones, aunque con tickets medios más reducidos.
La restauración organizada, un fenómeno en crecimiento
En este escenario, la restauración organizada gana terreno. Las cadenas concentran el 78% del mercado en Estados Unidos, frente al 45% en Europa, donde su menor penetración anticipa un amplio margen de crecimiento, según la consultora. Circana prevé que este segmento siga aumentando cuota en los próximos años, apoyado en su capacidad para escalar formatos, innovar en menú y adaptar la experiencia al consumidor. La estandarización también les supone una ventaja a la hora de reclutar personal.
El crecimiento vendrá también de categorías específicas, especialmente las bebidas. La denominada "revolución líquida" gana tracción en Europa, con un aumento de las visitas centradas exclusivamente en el consumo de bebidas —que ya suponen más del 20% en mercados como España— y el desarrollo de nuevas propuestas vinculadas a la funcionalidad, la salud y el bienestar.
De hecho, el componente aspiracional del consumo gana peso frente a variables tradicionales como el precio. La demanda se orienta cada vez más hacia experiencias, variedad y propuestas alineadas con objetivos personales, desde dietas específicas hasta productos que aportan energía o refuerzan el sistema inmunitario.