El Águila se ha convertido en una de las principales palancas de crecimiento de Heineken en España. La marca ha multiplicado por nueve su volumen en apenas cinco años, impulsada por el reposicionamiento de su identidad y por el éxito de innovaciones como El Águila Sin Filtrar 0,0, que el pasado año llegó a más de 318.000 hogares y mantiene su trayectoria ascendente.
Su buena evolución encaja en una transformación más amplia del mercado cervecero, en el que están ganando terreno las opciones bajas o sin alcohol. En 2025, estas variedades representaron el 14% del consumo total en España, el porcentaje más alto de Europa. De hecho, uno de cada cuatro litros de cerveza sin alcohol consumidos en el continente se bebe en el mercado español. En este contexto, Heineken España lidera el segmento Low & No con un porfolio que incluye Heineken 0.0, El Águila, Amstel y Cruzcampo.
Junto a la moderación, el consumidor se inclina por perfiles más refrescantes y suaves, lo que está ampliando el perímetro de la categoría y atrayendo a públicos más jóvenes. Las mezclas y sabores —especialmente las referencias con limón o cítricos y las lager más ligeras— ganan peso, un terreno en el que el grupo ha reforzado posiciones recientemente.
Más allá de la cerveza tradicional, la compañía ha consolidado Ladrón de Manzanas como palanca de diversificación. La marca es líder del segmento sidra (cider), con presencia en 11.000 puntos de venta en hostelería. A ello se suma Ladrón de Verano, tinto de verano con limón y un toque extra de cítricos, que se ha situado entre los diez principales lanzamientos de bebidas de 2025. En su primer año ha alcanzado 6.000 locales con barril y 7.000 con botella retornable, y en alimentación se ha convertido en la segunda lata más vendida de su categoría. La familia incorpora además una versión sin alcohol, reforzando la apuesta por ocasiones de consumo más amplias y adaptadas a nuevas preferencias.
Con El Águila como estandarte y la moderación como eje estratégico, Heineken consolida una hoja de ruta que combina recuperación de marcas históricas, innovación en 0,0 y expansión hacia bebidas alternativas en un mercado cada vez más fragmentado.