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Sobre el aceite de palma, las fake news y los intereses

El aceite de palma sigue dando que hablar en el gran consumo
El aceite de palma sigue dando que hablar en el gran consumo / Redacción FRS
Vendedores de Crecepelo

28 de marzo 2018 - 08:07

Aceite de palma, azúcar, huevos de gallinas enjauladas, panga, bebidas energéticas... La tendencia saludable en la alimentación está llevando a la creación de una categoría nueva en el sector: la que forman los llamados ingredientes y productos 'malditos'. Con o sin razón, basándose o no en estudios y con cierta presión social (la que viene principalmente de Facebook, Twitter y compañía), la inercia de intentar sacar de los supermercados ciertos alimentos parece imparable. No sería de extrañar que en la lista señalada se unan otros miembros en los próximos meses...

¿Cómo están actuando retailers y fabricantes ante este tema? ¿Se está dando información suficiente y correcta a los consumidores sobre estos productos? ¿Se han podido tomar decisiones apresuradas? El Gurupo opina...

Juan López de Sagredo, director comercial de Campofrío, pide no ser extremistas ni categóricos con este tema. "Los alimentos son buenos, o menos buenos, en función de la 'lente' que se utilice para verlos. Se pueden mirar por su contenido calórico, por el tipo de grasas que contienen, por el tipo de proteínas, por las vitaminas, por el sodio, por los oligoelementos esenciales (hierro, yodo, zinc y magnesio), etc. Sin ser un especialista en la materia, creo que en el futuro seremos capaces de saber qué alimentos son los mejores para cada persona en función de sus características genéticas", comenta.

"Los alimentos son buenos, o menos buenos, en función de la 'lente' que se utilice para verlos"

Por su parte, Gotzon Elizburu, exdirector de Compras de Eroski, afirma que se puede hacer una división entre la visión de la ciencia y la visión de los consumidores: "Seguro que hay cuestiones compartidas como el peligro de la obesidad o las grasas trans, también habrá consenso sobre las bondades de la dieta mediterránea. Y habrá cuestiones menos alineadas como los ecológicos, los transgénicos, la palma o los blancos refinados (sal, azúcar, harina...). Con ese análisis, se podrán tomar decisiones sobre productos y tácticas comerciales bajo el eje salud y los planes de comunicación y formación hacia los consumidores. Casi cualquier decisión será cuestionada o por algún grupo de consumidores o alguna asociación de fabricantes. Pero, con pragmatismo, tanto fabricantes como distribuidores han de tomar posición y no comportarse ni como las tabacaleras ni como una secta naturista".

"Casi cualquier decisión será cuestionada o por algún grupo de consumidores o alguna asociación de fabricantes"

José Ignacio Caballero, consejero independiente y experto en gran consumo se muestra más crítico: "La demagogia que nos invade, la exaltación de las medias verdades y la utilización sectaria de los medios también está presente en el ámbito alimentario. La demonización de según qué ingredientes sólo puede responder a defender los intereses de algún sector concreto que, por cierto, nunca dan la cara. Sólo como ejemplo: ¿Por qué imponer impuestos a las bebidas refrescantes y no a los caramelos? ¿Y por qué en Cataluña y no en Extremadura? Inexplicable. De repente, el aceite de palma es malo para la salud. Pero... ¿quién lo dice? ¿Por qué? Y sobre todo... ¿para qué?". Por ello, Caballero apela "a la inteligencia de las personas sensatas y maduras para que nos expliquen a la población la verdad, aunque sea ir contra la corriente imperante".

"¿Por qué imponer impuestos a las bebidas refrescantes y no a los caramelos? ¿Y por qué en Cataluña y no en Extremadura? Inexplicable"

En este sentido también se manifiesta Jesús Pérez Canal, consejero en Martin Martin y en Iberconsa, que aporta además un punto de sarcasmo: "Más de 800 millones de personas en el mundo no están suficientemente alimentados para llevar una vida saludable y activa, que es una manera muy elegante de decir que pasan hambre. Dile tú a un niño hambriento, que tenga cuidado con el azúcar de esos pasteles y a su padre que no se coma esos huevos fritos que son de gallinas en jaulas. Se cagarán en todos nuestros muertos y con razón".

El ex subdirector general de Anecoop, Paco Borrás, recuerda tiempos pasados en su reflexión: "En el año 1965, el médico de casa, en un pueblo de 10.000 habitantes, con una economía agraria donde casi todas las casas teníamos trigo, patatas, maíz, frutas y verduras en verano, corral con gallinas y cerdo, y nuestro aceite de oliva para todo el año, nos obligó a comprar aceite de soja, porque lo habían convencido de que el aceite de oliva era malo para la salud. ¡Hacía la sangre gorda! Años más tarde, este mismo médico, ya anciano, me confesaba cómo los grupos de presión de los grandes productores de semillas oleaginosas americanos habían conseguido influir en ciertos congresos de médicos para que se creara esa imagen para el aceite de oliva".

Ante ello, Borrás alerta sobre las Fake News, "que son muy difíciles de contrarrestar con la verdad", o sobre "las exageraciones provocadas por influencers, que "tienen poca base científica". "Los distribuidores tendrán que prepararse muy bien desde el punto de vista científico y de imagen, porque cada vez que tomen una decisión sobre estos temas tendrán que razonarlas muy bien y prepararse para los envites de las tendencias de opinión, ahora aleadas muy rápidamente por las redes sociales", concluye.

"Los distribuidores tendrán que prepararse muy bien desde el punto de vista científico y de imagen"

Por último, Antonio Agustín, consejero y escritor experto en distribución, pone deberes al sector y a los consumidores: "Hay que estar atentos a los desarrollos de la ciencia y la investigación; hay que dar fuerza a organismos independientes que velen por nuestra salud frente a otros intereses; y los consumidores deben cuidar la cantidad y la frecuencia con la que comen estos productos malditos". "Los intereses económicos de corporaciones o sectores económicos deben plegarse al interés de la salud y calidad de vida de todos nosotros", concluye.

"Los intereses económicos de corporaciones o sectores económicos deben plegarse al interés de la salud y calidad de vida de todos nosotros"

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