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Platos preparados vs comida casera: por qué cada vez más familias buscan alternativas

Publicado: 11/02/2026 ·13:35
Actualizado: 11/02/2026 · 13:35

Cocinar en casa todos los días era, hasta hace no mucho, parte de la rutina diaria de millones de hogares. Ahora, entre el trabajo, las obligaciones familiares y el ritmo frenético que llevamos, ponerse delante de los fogones cada día se ha convertido en una misión (casi) imposible. Y no es que hayamos perdido el gusto por la buena comida, es que, simplemente, nos faltan horas.

Es una situación que está impulsando los platos preparados, esos con los que sabes rápido qué comer sin complicaciones. El problema es que no todos los platos preparados son iguales. Muchas grandes superficies se llenan de propuestas que, en teoría, deberían hacernos la vida más fácil, pero la realidad es que muchas veces implica renunciar a cosas importantes: falta de variedad, sabores que se repiten y, sobre todo, ingredientes que se alejan de lo realmente casero… y sano. Por suerte, han surgido alternativas como Wetaca, que plantea un menú semanal saludable familiar con más de 30 opciones por semana, ingredientes frescos sin conservantes ni ultraprocesados y con una cocina 100% casera.

¿Por qué cada vez compramos más platos preparados?

Como decíamos, el ritmo de vida que llevamos es el principal motivo por el que nos lanzamos a los platos preparados. Nos falta tiempo, tenemos cansancio acumulado y, siendo sinceros, a veces también nos faltan ideas para saber qué cocinar. Y es que, tras llegar a casa después de una dura y larga jornada de trabajo, lo último que apetece es pensar en un menú equilibrado, en hacer la compra, prepararlo todo y además recoger la cocina. Solo de pensarlo, cansa, y más si hay niños en casa.

La solución está ahí, junto con el problema, ya que muchas veces no sabemos exactamente qué son esos platos que elegimos. Muchas propuestas que hay en el mercado recurren a conservantes, aditivos y procesos industriales que poco tienen que ver con lo que entenderíamos como comida de verdad. La comodidad tiene un precio, y ese precio suele pagarse en calidad nutricional y en sabor.

Además, en muchos casos la variedad brilla por su ausencia. Pastas con tomate, lasañas, canelones... siempre lo mismo, semana tras semana… Al final, te acabas cansando.

¿Y qué nos perdemos cuando dejamos de cocinar casero?

Más allá de la nutrición, cocinar en casa tiene un componente emocional y social que no deberíamos menospreciar. Sentarse a comer en familia, con platos que saben a lo de siempre, a los que preparaba tu madre o tu abuela, es algo que forma parte de nuestra cultura.

El olor a comida casera, los sabores auténticos, esa sensación de estar comiendo "de verdad"... Todo eso se pierde cuando optamos por las soluciones más industriales. Y no es solo por nostalgia, es que la diferencia entre un guiso hecho con tiempo y cariño, y uno que ha pasado semanas en una cámara frigorífica, es enorme.

Pero tampoco podemos vivir en una burbuja ideal donde el tiempo para estar en la cocina es infinito. Hay que encontrar el equilibrio, dar con propuestas que respetan la tradición, tu tiempo y, sobre todo, tu paladar. Wetaca lo ha conseguido, ya que su fórmula está pensada para toda la familia, para poder disfrutar de una buena comida en casa, tranquilamente, sin prisas ni estrés.

Y no es comida rápida ni mucho menos, es tomarte tu tiempo para comer bien, con la ventaja de que alguien ya se ha encargado de cocinar por ti.

Comida casera, pero sin cocinar

Lo más interesante de Wetaca es que no implica renunciar a la calidad por la comodidad, sino que lo que plantea es cambiar el cómo organizamos nuestras comidas. Porque ellos se encargan de traer platos elaborados con ingredientes de mercado, recetas que cambian constantemente para no caer en la monotonía y, sobre todo, sin esos aditivos y conservantes que encontramos en otros preparados tradicionales.

Su enfoque es distinto, porque no tienen que preocuparse por garantizar una larga vida útil en estanterías. Lo que diseñan está pensado para ir directo a la mesa, y de ahí a tu paladar. Es comida pensada para ser consumida pronto, sin tener que pasar meses en almacenes, y eso se nota tanto en los ingredientes como en la elaboración.

¿Y la variedad? Es total. Tener acceso a más de treinta platos diferentes cada semana significa que puedes comer distinto cada día de un mes entero sin repetir ni una sola vez. Lentejas, arroces, guisos, pescados, carnes... todo está preparado como lo harías tú en casa si tuvieras el tiempo y, también, las ganas. Porque hay días que simplemente no apetece cocinar, ¡y está bien reconocerlo!

Al final, tenemos que adaptar las soluciones a nuestro estilo de vida actual evitando sacrificar lo que de verdad importa, que en este caso es comer bien, disfrutar en casa y compartir buenos momentos en la mesa. Porque cocinar o no cocinar ya no es la cuestión.

La pregunta ahora es: ¿vas a comer comida de verdad o vas a conformarte con lo que hay?

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